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sábado, 22 de agosto de 2015

Risueña niña preciosa...

De canela, niña,
eres de canela,
eres estrella, niña,
eres estrella.

Como una muñequita
que mueve los ojos,
como una princesa
con su vestidito
turquesa.
Como caminas
y te mueves
con soltura,
así como tú eres
y tu sonrisa,
eres un monumento
a los angelitos
del cielo.

De canela, niña,
eres de canela.

Como el mar que
busca la orilla,
así como tu miras,
y esa consentida
naricilla tuya,
coqueta como tú
y tus labios
de purpurina,
como esos besos
de fresa
que te robaría
a racimos.

Yo me comería
toda tu piel,
risueña niña
preciosa
de estrellas
y de canela.

domingo, 31 de mayo de 2015

Tacones

El tiempo no pasa cuando te veo llegar con esos tacones negros. Entonces me detengo en toda la excelencia femenina de tu contorno, y me pregunto si eres real, de carne y piel, o si eres una suerte de nebulosa de magia que ha tomado forma humana.

Demasiado mortal para decir nada, me aparto y te dejo pasar fingiendo no mirarte. Pero mi mirada cae presa de ese vestido oscuro, y mis ojos traviesos recorren el sinuoso camino desde tu cadera a tus hombros. Entre medias descubro que no podrías ser más perfecta. La claridad de tu piel contrasta con tu cabello azabache, y tus ojos, pozos de incautos, tienen ese color almendra que termina de cubrirte de excelencia.

Yo mientras tanto, pobre mortal, sueño que te pregunto tu nombre y que éste me suena a vainilla y cerezas.

Y así te alejas. Te alejas y tu contoneo hipnótico, seductor y malicioso se burla de mí desde la distancia. Yo, que nada puedo hacer, me quedo como una estrella solitaria cuando amanece, esperando a que vuelvas a iluminar mi alma opaca con esa luz que regalas, esperando volver a encontrarte sobre esos tacones negros.

domingo, 5 de octubre de 2014

El no aniversario

Hoy es nuestro no aniversario. Soñaré que te llevo al restaurante más caro de la ciudad. Ya he reservado mesa a las tres de la madrugada cuando el sueño es más profundo.

Pero antes quiero pasar toda la tarde contigo. Pasaré a imaginarte a eso de las cinco. Pestañearé y estaremos en el parque. Entonces supongo que buscaremos un sitio tranquilo y nos tumbaremos sobre la hierba. Haré aparecer un árbol y bajo su sombra miraremos las nubes caprichosas de un día perfecto. Después tomaremos un helado. Los que venden en el parque sólo son de fresa, chocolate, y vainilla; pero siempre puedo hacer que tengan también el de caramelo, tu favorito.

Por la noche te pondrás ese vestido verde tan bonito que nunca pude regalarte y sentiré lo que he sentido tantas veces cuando sueño que te tomo de la mano.


La noche de nuestro no aniversario quiero que sea perfecta. Quiero soñarlo a lo grande y estar contigo desde que cierre los ojos hasta que los abra.