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martes, 17 de noviembre de 2015

Verde

¡Baila, florecilla, baila!
como los pétalos
mecidos por el viento.
¡Baila sonrisa blanca
que a mí me gusta
cuando bailas!

Qué linda, florecilla,
yo me enamoro
de tu fiesta de colores.
Ninfa verde,
de tierra, de hojas,
y de menta;
cómo me gustas
cuando bailas.

Mañana estaré
aquí otra vez aunque
ya nada importe,
pero será otro día mañana
y yo, ensueño de jade,
 tendré ganas de volver a verte.

martes, 10 de noviembre de 2015

Yo vengo sólo por verte

Niña,
mañana yo
vuelvo aquí
sólo por verte.
aunque no me
hables, aunque ni
me mires,
qué importa.

Pero niña,
mañana ten
seguro que vuelvo.
Mañana estaré
aquí, esperando
a que aparezcas,
con tu carita
de muchacha
mágica.

Como hoy,
me encontrarás aquí,
boquita de fresa.
Quién sabe
qué pasará
si adviertes
mi presencia;
a lo mejor
nos besamos,
a lo peor ni
nos vemos.

domingo, 25 de octubre de 2015

Hasta mañana

Tal vez pienses que me lo tomé como un juego, que jugué con tu sonrisa, y con esos ojitos; que me entretuve jugando a los poemas. Tal vez no sepas que fue mi perdición esa carita tuya, que me derretía cada vez que decías una palabra. Es posible que fuese demasiado frío, que frente a frente me desarmase tanto encanto. Así, quizás pensaste que quería a ratos y amaba una vez al año. Pero yo no te olvido, ni a ti ni a tu luz de princesa, ni a tu simpática inocencia, ni a esa boquita que me vuelve loco cada vez que dice "Hasta mañana".

lunes, 5 de octubre de 2015

Es fácil

—¿Te veré mañana?

—No lo sé.

—¿No lo sabes?

—No.

—¿Y yo qué hago?

—No sé. También podemos vernos otra vez otro día.

—No, tiene que ser mañana.

—¿Por qué?

—Porque necesito verte todos los días.

—Bueno... no siempre se puede.

—¿Por qué sonríes?

—No sonrío.

—Sí lo haces. ¿Ves? Lo has vuelto a hacer... ¿Qué pasa si te digo que me encanta esa sonrisa?

—Nada.

—¿No pasa nada?

—No.

—Es posible, pero sonríes.

—Claro.

—Tienes una sonrisa de nata.

—Siempre dices esas cosas...

—Porque es la verdad.

—No, porque a ti te encanta inventarlas.

—Sí, es cierto, pero sin ti no podría.

—Están dentro de ti, si no fuese conmigo sería con otra.

—Tal vez... pero has sido tú, y eres tú la que está aquí ahora; de terciopelo como el material de los sueños.

—¡Esa te ha quedado fatal!

—Lo sé...

—No importa.

—¿Algún día me dirás que te gustan las cosas que te escribo? ¿O vas a dejar que siempre lo adivine?

—Me gustan. Me gustan todas.

—Amándote es fácil escribir cualquier cosa.

Las dos partes de ti

Lo que eres y lo que no eres, lo que me das y no me das; así yo disfruto las dos cosas, las dos partes de ti. Esa es la única manera de tenerte toda, de saber que estás, como hoy que necesito de ti, que necesito que aparezcas, de alguna manera, pero que aparezcas. Tú, que no sé si lees los que te escribo, que eres tan brillante como inalcanzable. Hoy, ahora necesito de ti como ayer, como mañana, como siempre que no estás y yo necesito que estés, y que no me faltes. Lo que eres y lo que no, todo lo que me das y dejas de darme. Todo lo que eres lo tomo y lo tengo guardado, saboreando el poco todo de ti que me llega;  tú que eres, existes, y pasas; yo que te tengo, así como yo te amo, así como no me amas.



domingo, 31 de mayo de 2015

Dos

Aquella noche me olvidé de todo. Que importaba ya nada. Éramos ella y yo, solo ella y yo, y el mañana no existía. Atrás quedaba todo. Atrás quedaban los pesares, sus miedos, mis tristezas. Ahora éramos dos personas nuevas. Y aquella noche, durante aquellos minutos en los que fue mía, en los que fuimos uno, ella me quiso sin saberlo, antes de abandonarme, antes de que volviésemos a ser dos.

jueves, 16 de abril de 2015

Volverte a escribir

Estúpido de mí vuelvo a escribirte. Tú, que ya no te acuerdas de mí, que habrás olvidado hasta mis manos...

En mi delirio a menudo imagino como hubiese sido mi vida contigo. Pienso como sería encontrarte despeinada cada mañana. Como sería compartir mi vida con una diosa de ojos oscuros.

Vuelvo a escribirte como el niño que corre asustado a las faldas de su madre, como el vagabundo que no encuentra cobijo, como un pájaro que esquiva la lluvia. Qué tendrán tus mejillas que enloquecen a mis labios. Qué tendrá tu perfume...


Estúpido de mí vuelvo a escribirte. Vuelvo al punto de partida, vuelvo a acostarme en tu pecho, vuelvo a tu boca. Vuelvo a ser quién fui. Ese loco extraño, ese bufón, esa rama quebradiza, ese que te quiso, ese que te quiere, ese de la risa nerviosa, ese al que le quedaban mal todos los trajes. Así me quisiste, así no me quieres. Estúpido de mí que te idolatra. Estúpido de mí que vuelve a escribirte.

martes, 14 de octubre de 2014

La vida es sencilla

La vida es sencilla. Yo pasaré a buscarte a eso de las diez de la mañana. Tú estarás esperándome en la puerta con emoción contenida, con tus brazos dispuestos a saltar a mi cuello nada más verme. Nos daremos un beso tímido pero caluroso y nos tomaremos de la mano y comenzaremos a caminar.

Llegaremos a la estación cerca de las diez y veinte, y esperaremos diez minutos más hasta que salga nuestro autobus. Pelearemos como siempre porque a mí me gusta sentarme delante del todo, y a ti en la última fila. Durante el trayecto, un torrencial de caricias caerán sobre tu cabeza apoyada en mi hombro, y mis manos de vez en cuando apartarán esos dos mechones caprichosos que de vez en cuando ocultan tu rostro.

Una vez en la costa seremos libres. Yaceremos juntos sobre la arena caliente mientras la brisa saluda nuestros cuerpos. En el agua nos dejaremos llevar como los niños que fuimos, como los niños que somos.

Hasta que caiga la tarde no nos acordaremos de que el mundo existe. Nos quedaremos en la orilla hasta el último momento, observando complacidos como la esfera naranja termina su descenso hasta acabar engullida por la inmensidad violácea en el horizonte.

Después, tomaremos el último autobus que salga del paraíso y volveremos a casa cansados, y llenos de salitre. Sí; amor, la vida es sencilla.