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viernes, 14 de noviembre de 2014

Piernas de mármol

Cuántas veces habré ido y vuelto de ese cuerpo. De esas piernas de mármol y de ese centro infinito. Me gusta olvidar nuestros nombres mientras nos fundimos. Saber que en alguna parte de mí empiezas tú, y que tú acabas justo donde empiezo yo. Ir y volver de ti me recuerda a nosotros, a dos segundos de amor y a toda una eternidad de amargura. Eres de mármol, toda, entera; con suaves betas de indolente frialdad. Cuántas veces habré ido y vuelto de esas piernas de mármol y de ese centro infinito.






domingo, 5 de octubre de 2014

¿Cómo hacerle el amor a una diosa?

Hoy he vuelto a ser un imbécil. Me acordé de tu sonrisa, de tus ojos... y antes de todo eso, me acordé de tus muslos. Eres maldita, y por eso creo que me gustas tanto. ¡Si supieras que todavía te escribo! Sí que lo sabes. Como sé que de vez en cuando te acuerdas de mí, ¡cómo no hacerlo! Y de vez en cuando yo hecho de menos tus brazos, tus brazos y todo tu cuerpo caliente.

Eras tan sublime que hacerte el amor parecía algo vulgar, grosero, terrenal... ¿Cómo hacerle el amor a una diosa? Sabías a fuego, lo recuerdo; y supongo que te seguirás agitando como un volcán. Te deseo de manera egoísta, vil, malvada. Te deseo toda, y toda para siempre. Llevas el nombre de la perdición. Eres maldita, y por eso te amo tanto todavía.