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sábado, 28 de noviembre de 2015

El mejor agosto

Paradigma
de juventud,
muchacha dichosa,
porqué me gustarán
tanto esos ojos,
esa nariz, esos labios,
esa tierna existencia
tuya.

 Te quiero
tanto, amor;
niña, te quise
tanto.

Qué será ahora 
de todo.

Tú, mi preciosa,
hallarás la dicha
en otros lugares,
y en brazos de otro.
Todo eso que yo
no te supe dar,
el poeta nunca
sabe nada.

Yo, así como soy,
la sombra que de mí
recuerdas, yo,
ese manojo de letras
extrañas seguirá
aquí, yo no me voy.
Aquí sin ti
como antes cuando
estabas.

Qué tierna,
que triste te marchaste,
gracias que te
 robé la última
de tus sonrisas,
tú, la cosa más
bonita que vi
desde aquel agosto.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Rayito de noviembre

Rayito de noviembre
Cómo rompes el mediodía.
Yo me creo morir
cuando me miras.
Cálida muchacha castaña,
no sabes que me regalas
el mundo cada vez
que tus ojos hacia mí
se giran.

Cómo me sabes a abril
maravilla acaramelada,
si yo supiese cuanto 
vale la eternidad
te la compraba.

lunes, 9 de noviembre de 2015

De chatarra

Y yo sigo aquí, este saco de huesos vapuleado por tu boca, por tus ojos cristalinos, por tu presencia tibia de brasas en la noche. Sigo aquí, dejándome arrebatar el alma todas las veces que quieres. Y tú como si no te importara, y tú como si no la quisieras. Pero con ella te quedas igual, con ella te quedas al fin, aunque no te sirva para nada; ni a mí tampoco. ¡Quédatela, te la regalo! Ya que vas a venir a arrancarme todas las veces un pedacito de ella, prefiero que te la lleves toda ahora. Llévatela y déjame desnudo al fin, sin la única protección que tenía ante la clara sonrisa tuya. No me importa, ya no. Yo seguiré aquí, este inerte saco de huesos, sin alma, sin vida, sin ti.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Calíope

Calíope,
qué bien me suenas.
Se escuchan
a las olas
y a la espuma
en esa piel tuya,
canta el mar,
cantan tus ojos;
sueño y cielo
se escapan
de esa boca.

Calíope
que tan bien
me suenas,
música de
campanillas dulces;
Calíope
de todo lo bueno,
qué bonita
te oyes hasta
callando
en tu
murmullo
de nubes.

domingo, 1 de noviembre de 2015

La niña bonita

Ay, si no fueras tan bonita, 
si no fueras tan bonita, niña,
yo creo que el sol no saldría.
Aunque no tuvieses esa carita de vainilla,
y no fueses un ángel de avellanas,
en los parques y en los ríos,
igual yo te buscaría.

Con esa sonrisa de azúcar
y esos ojitos vivos,
princesita pareces de caramelo.
Linda entera y toda, linda para siempre;
musa adorada, ninfa celeste, 
como llora el mar por las noches
porque no te tiene.

Ay, si no fueras tan bonita,
qué sería de mí si no fueras tan bonita.
Sería más oscura la noche, 
menos claro el día. 
Espléndida niña deliciosa, 
jardín de abril, lluvia de flores.
Yo subía y te bajaba
a Casiopea.

Cómo no vas a ser
una estrellita del cielo,
cómo no vas a ser el néctar más rico
si en ti empieza y termina
todo lo que es bueno,
hasta estos versos encantados
que ser enredan buscando
tu cuello.

domingo, 25 de octubre de 2015

Hasta mañana

Tal vez pienses que me lo tomé como un juego, que jugué con tu sonrisa, y con esos ojitos; que me entretuve jugando a los poemas. Tal vez no sepas que fue mi perdición esa carita tuya, que me derretía cada vez que decías una palabra. Es posible que fuese demasiado frío, que frente a frente me desarmase tanto encanto. Así, quizás pensaste que quería a ratos y amaba una vez al año. Pero yo no te olvido, ni a ti ni a tu luz de princesa, ni a tu simpática inocencia, ni a esa boquita que me vuelve loco cada vez que dice "Hasta mañana".

Ya no era

Y entonces apareció como para querer despedirse de mí. Pero yo sabía que no estaba, yo sabía que no era ella; aunque me sonriese con la misma boca, aunque me mirase con sus mismos ojos. Era otra con su mismo encanto, con su misma cara, con su misma mirada viva, como si nada hubiese sucedido. Como si no fuera a marcharse, como si no se hubiese marchado.

viernes, 23 de octubre de 2015

Todo

Estrellita,
niña de caramelo,
muchacha de canela,
princesa de vainilla,
ángel avellana;
qué linda eres
sonrisa de azúcar,
ojitos vivos,
dicen que te
envidia la Luna.
 
Yo creo que eres
un sueño castaño,
cálida y suave
como un atardecer
de verano.
 Brisa maravillosa,
encanto de mil primaveras,
mujer de cielo, sol, y fresa.

viernes, 9 de octubre de 2015

Boquita de plata

Ya no está
la niña
de caramelo,
se ha ido
la sonrisa
de primavera,
el ángel
avellana.

Ya se fue
con sus ojitos
vivos,
se marchó con
su piel de canela,
se perdieron
sus pétalos amarillos.

Aquí ya sólo
queda pasto;
ni lluvia, ni mar,
ni luz, ni cielo;
sólo el mundo
extinguiéndose
y horas amargas,
sin la boquita
de plata,
sin la niña
de caramelo.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Las cosas que importan

Dónde queda todo cuando la ves llegar con su pelo suelto o con su pelo recogido, o como sea; cuando está allí y te mira, o te dice unas pocas palabras acompañadas de una sonrisa. Entonces la vida adquiere otro sentido, uno que hasta ese momento desconocías. En ese momento te das cuenta de que lo pequeño que es el mundo porque está lleno de cosas vacías.

Qué puede importar el dinero que tengas en ese momento en el bolsillo, el que vayas a ganar, o el que ganaste y perdiste. Qué puede importar si en un solo instante una persona aparece y te desarma, y desbarata de arriba a abajo todo tu mundo. Es entonces cuando abres por fin los ojos y compruebas que las cosas no son como pensabas que eran, que todo lo que te habían explicado, que todo lo que habías visto hasta ahora estaba equivocado. Que el hecho de que haga calor o frío, que te funcione o no el coche, que tener trabajo o no tenerlo, que tener dinero o no tenerlo, que todas esas pequeñeces sociales y humanas no tienen tanto peso, porque ya nada de eso te llena ni te duele, porque existe un único ser al que sólo necesitas ver o recordar para que todos los millares de minucias del mundo se reduzcan a cero. 

Es en ese momento cuando te desembarazas de todas las cadenas que te ataban a este mundo gris y bajo, a esta caótica existencia de vaivenes, de prisas y carreras hacia ninguna parte; cuando te das cuenta de que la vida es mucho más que lo que se toca y se ve, que lo que se paga, se compra y se vende, que lo que se come o se utiliza. Que eres rico, tremendamente rico porque amas, y no todos pueden decir lo mismo, porque sientes, porque no importa si el mundo se para de repente y lo pierdes todo; porque sabes que cuando vuelvas a verla llegar con su pelo suelto, o recogido, o como sea, sabes que en ese preciso instante se reseteará el universo, y ya no importará todo lo anterior, y todos tus pesares, triunfos, decepciones, ganancias, perdidas y alegrías materiales y cotidianas no importarán, porque vivir no era lo que te había contado, vivir era otra cosa.

sábado, 3 de octubre de 2015

Desierto y sabana

Pasé toda la noche mirándola, simplemente viéndola respirar y dialogando con su respiración. Era tan rica despierta como dormida. En aquel momento se acababa de dar la vuelta y su pechos de caramelo ya no me apuntaban curiosos, ni su semblante sonriente de ninfa traviesa amenazaba con darme la vida eterna. Ahora de espaldas, con los brazos ocultos tras su cuerpo y la sábana por la cintura, yo tenía otra perspectiva de su monumento. Ahora su cuerpo desnudo me recordaba a la sabana, o tal vez al desierto, un desierto ondulante y siempre en cambio. Ahora deslizaba la vista por el mirador de su nuca y caía por todas las dunas de su cuerpo, notándola existir, latiendo viva, dibujándola con los ojos, amándola sin querer, sabiendo que era ella, la estrella con los ojos color miel, más brillante que había dormido en mi cama.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Ahora ya que no estás

No voy a echarte de menos. Te querré porque te quiero y te irás sin más, pero no voy a echarte de menos. Me faltarán tus ojos y tal vez tu sonrisa. Todo lo que tú eres se irá contigo, también tú, y los saludos a traición por las mañanas, también tú aunque yo no quiera que te vayas ni quiera echarte de menos; aunque me peses y me faltes, igual que ahora que cuando estás ya noto que te has ido.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Estrellita

Esa de oro y de bronce
la de piel de canela
y chocolate.

Yo la veo
como un sueño
de almendras,
como un regalo
de caramelo.

Estrellita
de ojos vainilla,
ninfa castaña...

Color de otoño
y de ocaso,
cómo te pareces
a la primavera,
ángel avellana.

martes, 22 de septiembre de 2015

Se va

Se va. La ves marchar, se aleja y sabes que la pierdes hasta quién sabe cuando. Y entonces ese desasosiego, ese extraño desprendimiento del alma, esa pérdida eterna y momentánea. Tú solo frente a tu inmensidad porque ella se lo ha llevado todo. Se ha llevado su olor, su risa, sus ojos, y a ti. Tú también te has ido con ella y a cambio te ha dejado ese fantasma de pie que espera a que el mundo se pare. Sólo te queda su silueta recortándose en la lejanía hasta que desaparece, hasta que la pierdes, hasta el fin.

Se va llevándose una parte de tu todo, justo esa parte que más necesitas, esa con la que sueñas y te ilusionas; porque ella guarda todos los trocitos de tu corazón aunque no vaya a juntarlos nunca, y tú ya la empiezas a echar de menos desde que llega. Será que sin su presencia no estás entero, será que cuando se marcha un poquito de ti siempre se va con ella.

Linda como hoy

¡Qué linda estás hoy! No como ayer que también estabas preciosa. Hoy estás linda de ti, hermosa entera, como si todo tu interior se mostrase hoy en esa sonrisa, en ese perfil afable. Hoy estás mágica como nunca, hoy te deslizas, hoy pareces hendir el aire como la llama, hoy eres una formidable muestra de ti misma, hoy te abrazaría desde hoy hasta "la eternidad y para siempre". Otros días estás espléndida, pero hoy estás linda como solo tú puedes estarlo; majestuosa, bella entera, así como yo te veo, con estos ojos, linda, hoy eres un regalo.


miércoles, 16 de septiembre de 2015

Gris

Gris hoy,
gris de mí,
como este mundo
de plástico.
No como tú,
de sueños y chocolate,
de luz y de jazmín.

Así languidece el día,
goce de ti,
bruma en la noche.

Yo, que nada quiero,
yo, que todo ansío,
ángel avellana,
yo que te espero,
tierna sonrisa,
lluvia de estrellas.

Muchacha de cobre,
ojos marrones,
ya llega el otoño,
a este mundo
de plástico.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Impaciente de ti

Impaciente de ti,
de tus ojos,
 de tu boca,
de tu nariz,
de tu pelo,
de esa forma
en la que te mueves,
de tu voz,
de tus palabras,
de tu forma de hablar.

 Impaciente de ti,
de todo lo que me gustas,
de esperarte,
de irme, no verte,
volver, verte,
perderme, perderte,
y volverte a encontrar;
impaciente,
loco,
adepto de tu sonrisa,
perfume de caramelo,
ojos de almendra,
fanático de ti.


sábado, 22 de agosto de 2015

Risueña niña preciosa...

De canela, niña,
eres de canela,
eres estrella, niña,
eres estrella.

Como una muñequita
que mueve los ojos,
como una princesa
con su vestidito
turquesa.
Como caminas
y te mueves
con soltura,
así como tú eres
y tu sonrisa,
eres un monumento
a los angelitos
del cielo.

De canela, niña,
eres de canela.

Como el mar que
busca la orilla,
así como tu miras,
y esa consentida
naricilla tuya,
coqueta como tú
y tus labios
de purpurina,
como esos besos
de fresa
que te robaría
a racimos.

Yo me comería
toda tu piel,
risueña niña
preciosa
de estrellas
y de canela.

viernes, 14 de agosto de 2015

Piel de canela

A tus ojos de almendra
y a tu piel de canela,
a tus ganas de reír
y a esa fuerza
con la que me abrazas.

A ti, niña risueña,
niña de luz,
niña de ojos vivos.
A ti que ríes
cuando callas,
que brillas
cuando todo está perdido.

Niña 
de ojos de almendra,
contigo hasta el infinito,
me mudaría
a tu piel de canela.

jueves, 30 de julio de 2015

La del pelo suelto



Una que llevaba el pelo suelto, una de esas que parece que flotan o que no se sabe de que forma pasan ante ti deslizándose, como si no fueran a ninguna parte y estuviesen allí, etéreas y vaporosa. Así era la chica del pelo suelto. Yo creo que ella misma se desconocía, que no sabía del poder de sus ojos, de la claridad de su mirada. Pasó y se fue, simplemente pasó y se fue con su pelo suelto y largo, como pasan las cosas fugaces e inesperadas, como un suspiro inconsciente.

Y así se perdió entre los otros que no eran como ella, dejando su estela de ninfa, su perfume de mujer, y su sonrisa de niña.