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martes, 1 de diciembre de 2015

Todo atrás

Y ya no más,
ya nunca más estrellita,
ya nunca más.
Qué tendrás para
romper el alma
con tu ausencia,
que serás si es
que eres algo
y no mera ilusión.

Pero ya no estás,
estrellita, ya nunca más.

Ya no estás
niña tierna,
que maravilla
se ha marchado
contigo.
Yo quisiera saber
cuánto me vas
a doler
y cuánto me va
a durar el consuelo
de tu falsa promesa.
Ya tú no,
ya tú nunca más.

Pero yo sigo aquí,
amor, y no sabes
lo que duele seguir
de pie sin ti.

A quién
le regalarás sonrisas
y alegrías.
A mí no,
porque tú ya
te has ido,
para siempre
y nunca más,
así; igual
que apareciste
un día sin esperarlo,
así como te fuiste,
un día y
para siempre
no volverte a ver,
y para nunca,
para nunca
promesas falsas,
niña, cielo, amor,
estrellita, todo atrás.

sábado, 28 de noviembre de 2015

El mejor agosto

Paradigma
de juventud,
muchacha dichosa,
porqué me gustarán
tanto esos ojos,
esa nariz, esos labios,
esa tierna existencia
tuya.

 Te quiero
tanto, amor;
niña, te quise
tanto.

Qué será ahora 
de todo.

Tú, mi preciosa,
hallarás la dicha
en otros lugares,
y en brazos de otro.
Todo eso que yo
no te supe dar,
el poeta nunca
sabe nada.

Yo, así como soy,
la sombra que de mí
recuerdas, yo,
ese manojo de letras
extrañas seguirá
aquí, yo no me voy.
Aquí sin ti
como antes cuando
estabas.

Qué tierna,
que triste te marchaste,
gracias que te
 robé la última
de tus sonrisas,
tú, la cosa más
bonita que vi
desde aquel agosto.

viernes, 27 de noviembre de 2015

27 de noviembre

Será para siempre,
amor, será sin ti.
Ya no más tú.
Madrugar, qué
triste rutina,
tan duro pensar
que ya no estás.
No más saludos,
no más, ya nada
de ti. Ahora
quién será.

Ahora sin ti,
si nada.
No todo, la nada,
y para siempre,
qué frío,
sabíamos
que llegaría el invierno. 
Qué frío.

De pesar mis manos
tiritan, como 
fulgores del cielo,
como llamas,
brasas extintas
que se consumen
ausentes,
de ausencia se 
agitan y me duelen.

¡Qué frío, amor,
qué frío!
Nunca pensé
verte ir tan
pronto,
qué duro,
sonrisa de azúcar,
este veintisiete
de noviembre.

martes, 6 de octubre de 2015

Pétalo Amarillo

Pétalo Amarillo, anoche me acosté soñando que aparecías. Si supieses lo que me encanta tu piel, tu nariz, tu boca, tu carita... Me gustas más de lo que te he dicho. No puedes ni imaginar lo falso que he sido. Todo lo que te dije que te quería era muchísimo más. Mentí y miento siempre, Pétalo Amarillo, total y siempre mentiroso de mí. Yo que te quiero a mares, yo que te abrazo a ríos, yo que te colmo de falsedades, hoy me duermo soñando contigo. Falso como soy para no decirte que desespero y que te amo más de lo que abarcan mis brazos, que te sueño con fuerza, que te amor, que te cielo, que te tierra, que te viento, que te agua, que te fuego.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Joya de nata

Tú y yo tenemos un secreto. Tú sabes que yo te quiero a más no poder y yo sé que tú te mueres por mis versos. Así cómo no me vas a gustar pastelito, tú y tu nariz y tu perfil perfecto. Cómo no me vas a gustar si adoro hasta tu nombre. Estrellita, eres una joya de amores y nata. 

lunes, 31 de agosto de 2015

Adiós...

En unos meses tú te habrás ido y a mí sólo me quedarán estos zapatos sucios. Tú te habrás ido y te habrás llevado esa sonrisa para siempre. Te habrás llevado también toda la poesía. Yo con mis zapatos sucios me quedaré a verte marchar, me olvidaré de tu moño alto y alocado, y te diré adiós.

¡Adios sonrisa infantil!
¡Adiós mirada inocente!
¡Adiós nariz de caramelo!
¡Adiós amor de verano, adiós refugio de otoño!
¡Adiós niña, adiós cielo, adiós sonrisa, adiós amor! 
 

 

Un poquito de ti

Todos los días, a cada minuto, a cada momento; en pequeños sorbos pero siempre un poquito de ti... Siempre un poquito constante de ti, de toda esa esencia que irradias, de eso que no es belleza, de eso que no es simpatía, de eso que es muchísimo más. A cada instante y a cada segundo, amor, todo eso que hace de ti algo irrepetible, a pequeños sorbos, yo elijo siempre, un poquito de ti.



miércoles, 5 de agosto de 2015

Yo no quiero besos

Yo no quiero besos. Los besos son cortos. Yo quiero una docena de amaneceres y medio millón de "rozar tu cuerpo sin querer bajo las sábanas". No me basta con besarte, amarnos un poco, o mucho, y después dejarte marchar. Tus labios en los míos están bien, supongo, yo creo que se gustan, y pienso que nosotros también disfrutamos de ellos. Contigo y unas cuantas caricias de esas de las que te pillan desprevenido se estaría bien.

Yo quiero un beso que sepa a "llevo todo el día esperándote". Tú junto a mí, quiero que perdamos el tiempo haciéndonos de todo sin que hagamos nada. Yo no quiero besos de "cuánto me gustas". Quiero besos de "amor, cielo, princesa, moriría ahora mismo contigo".


miércoles, 6 de mayo de 2015

¡Se acabó!

Estas son las últimas líneas que me haces escribir. Desde este momento quedas castigada sin versos y sin caricias en el cuello. Ahora tendrás que aprender a vivir sin mis manos y sin mis labios. De aquí en adelante estamos solos, amor. Yo me quedaré con una libreta medio llena, y tú con estas líneas, las últimas que me haces escribir.

domingo, 5 de abril de 2015

Tres atardeceres y ocho primaveras

Hoy mis manos están destrozadas. Eso no pasaba cuando tu estabas. Entonces entrabas y yo te recibía con un “buenos días, princesa”. Los días se nos escapaban entre un temporal de besos y cosquillas indiscretas.

Pero ahora, amor, ahora mis manos están destrozadas y tu calor se ha marchado poco a poco de la punta de mis dedos. Qué cruel, qué extraño. Yo quiero ver si todavía te brillan los ojos cuando sonríes, y si todavía ladeas la cabeza cuando estás enamorada.

En estas letras nostálgicas que no dicen nada, te mando tres atardeceres y ocho primaveras. Yo, mientras tanto, esperaré a que los días se hagan más largos, y a que mis manos se acostumbren a tu ausencia.

lunes, 23 de febrero de 2015

Yo ya no seré

Cuando leas esto serás feliz y yo ya no seré. Es extraño, hasta que no ocurren ciertas cosas no se comprende que es la vida. Ahora sé que mi vida eras tú, y ahora que tú no puedes ser, mi vida ya no es.

Resulta paradójico, tu felicidad consumada ligada al destino de otro que no soy yo. Debería de estar contento, supongo. Pero también debería estar abatido.

Tal vez lo que más duela sea saber que tu cuerpo arderá lejos de mí, que otro probará tu sabor a fuego, y te verá agitarte como un volcán. Mientras tanto yo ya no seré. Tal vez tras el umbral te encuentre, tal vez te ame incluso más. Lejos, muy lejos de ti, en otro yo, te guardaré para siempre en la estancia más luminosa de mi alma desdichada.

Así te dejo, amor, así te dejo; yo tengo una existencia por concluir y tú toda una vida por disfrutar. Te dejo todo el amor que a ti te sobra, y estas humildes letras solitarias. Me voy sabiendo que serás de otro, que será otro quien conozca tu centro, y quien pose sus labios en los momentos más íntimos en la suave piel de tus pechos.

Eternamente tuyo, te mando mil besos, mil besos como mil hormiguitas traviesas recorriendo tu cuello...


martes, 27 de enero de 2015

Premoción

Y que te lleve a bailar, a reír, a disfrutar que estás viva. Mientras yo, aquí seguiré contando suspiros en las horas que pasó muriéndome despacio. Sabes que yo no soy más que pasto. Tú te mereces una vida de amores y placeres. Aquí yo te espero. Guardo mis manos en una cajita de porcelana y estrecho contra mi pecho cuatro de tus estrellas. Tú te mereces alguien que te lleve a bailar y a descubrir que estás viva. Mientras yo, amor, que soy débil, permanezco en tu estela, soñándote feliz, amándote despacio...



domingo, 11 de enero de 2015

Amarte simplemente

Quiero amarte simplemente, casi sin que importe que tú me ames, y sin que a ti te importe si yo te amo o no. Sí, amar sin riesgos, amar sin miedo; que es la forma más sublime de amar, y a la vez la más baja de todas.

No me hace falta amarte para escribirte, ni siquiera que tú me ames. Sólo con que existas me basta. En tu presencia, que no tiene que ser real ni tampoco física, las letras se juntan solas unas con otras. A veces parece que eres tú quien las ordena. Yo que no soy más que un conductor de piel y sangre, y tú la artista que está detrás de todo.

Este vívido sin vivir tiene su gracia. Este amarnos sin amarnos, este soñarnos sin querernos, este buscarnos sin querernos encontrar. Sólo amarnos sin querer, y sin querer queriendo amarnos; como la forma más baja de amor, o la más sublime de todas.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Tal vez

Tal vez
hoy ya no te ame.
Tal vez.
Tú, mi todo perdido,
mi amor de siempre,
mi lamento extraño;
mi vida
en labios de otro,
mi yo
fuera de mí,
mi tú,
tu yo en otro,
y en aquel
yo.




viernes, 14 de noviembre de 2014

Piernas de mármol

Cuántas veces habré ido y vuelto de ese cuerpo. De esas piernas de mármol y de ese centro infinito. Me gusta olvidar nuestros nombres mientras nos fundimos. Saber que en alguna parte de mí empiezas tú, y que tú acabas justo donde empiezo yo. Ir y volver de ti me recuerda a nosotros, a dos segundos de amor y a toda una eternidad de amargura. Eres de mármol, toda, entera; con suaves betas de indolente frialdad. Cuántas veces habré ido y vuelto de esas piernas de mármol y de ese centro infinito.






sábado, 1 de noviembre de 2014

Amarnos y nada más

No te gusto, lo sabes; pero no sé porque te empeñas en querer pensar lo contrario. 

Ya me gustaría que fuese así, pero sólo soy tu poeta, tu amante lejano de rostro serio y ojos tristes. Sabes que amarte se me haría imposible, que sólo sé sentir, y nada más. Me consuela un poco pensar que lo intentas, que en tu inmenso corazón has querido hacerle hueco a esta alma extraña, y que tu espíritu es tan claro que caben en él hasta las personas más oscuras.

Amor, sabemos que en un mundo imposible seríamos compatibles; y que ahora sólo nos queda saber que nos amamos, que nos amamos, y nada más.

domingo, 5 de octubre de 2014

De amores imposibles

Me debato entre amarte para siempre, o no volver a soñarte nunca más. Tu escritor es débil, ya lo sabes.

En los últimos tiempos ya no disfrutabas con mis letras. Estabas tan habituada que los desayunos de café con versos se te hacían amargos. Pero tu escritor todavía te amaba, a pesar de todo. Hacerte el amor con palabras era maravilloso. La distancia es lo que tiene, que si tú no ardes en mí, y yo no ardo en ti, no somos nada.

Que fueras imposible era lo que más me gustaba. Si no, no me lo explico. ¿A qué escritor no le gusta un buen imposible?

¿Cómo hacerle el amor a una diosa?

Hoy he vuelto a ser un imbécil. Me acordé de tu sonrisa, de tus ojos... y antes de todo eso, me acordé de tus muslos. Eres maldita, y por eso creo que me gustas tanto. ¡Si supieras que todavía te escribo! Sí que lo sabes. Como sé que de vez en cuando te acuerdas de mí, ¡cómo no hacerlo! Y de vez en cuando yo hecho de menos tus brazos, tus brazos y todo tu cuerpo caliente.

Eras tan sublime que hacerte el amor parecía algo vulgar, grosero, terrenal... ¿Cómo hacerle el amor a una diosa? Sabías a fuego, lo recuerdo; y supongo que te seguirás agitando como un volcán. Te deseo de manera egoísta, vil, malvada. Te deseo toda, y toda para siempre. Llevas el nombre de la perdición. Eres maldita, y por eso te amo tanto todavía.