Mostrando entradas con la etiqueta magia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta magia. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de noviembre de 2015

Yo vengo sólo por verte

Niña,
mañana yo
vuelvo aquí
sólo por verte.
aunque no me
hables, aunque ni
me mires,
qué importa.

Pero niña,
mañana ten
seguro que vuelvo.
Mañana estaré
aquí, esperando
a que aparezcas,
con tu carita
de muchacha
mágica.

Como hoy,
me encontrarás aquí,
boquita de fresa.
Quién sabe
qué pasará
si adviertes
mi presencia;
a lo mejor
nos besamos,
a lo peor ni
nos vemos.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Rozarte

Mágico y doloroso. Como un rayo que te parte por la mitad para luego descubrir que sigues vivo. Esa descarga eléctrica que te sube y baja del cielo. Es tan solo rozarte y explota mi mundo, el único en el que habito, el único que tengo. Todo se reduce a ese incómodo y placentero escalofrío, a esa lluvia de hormigas que me recorre todo el cuerpo. Así, sintiendo ese salvaje y brutal torbellino, doblándome por la mitad y recomponiéndome.
 

martes, 22 de septiembre de 2015

Linda como hoy

¡Qué linda estás hoy! No como ayer que también estabas preciosa. Hoy estás linda de ti, hermosa entera, como si todo tu interior se mostrase hoy en esa sonrisa, en ese perfil afable. Hoy estás mágica como nunca, hoy te deslizas, hoy pareces hendir el aire como la llama, hoy eres una formidable muestra de ti misma, hoy te abrazaría desde hoy hasta "la eternidad y para siempre". Otros días estás espléndida, pero hoy estás linda como solo tú puedes estarlo; majestuosa, bella entera, así como yo te veo, con estos ojos, linda, hoy eres un regalo.


H

Estrellita de zafiro,
ángel azul,
cristal celeste,
niña como tú.

Estrellita caminito
de destellos,
rocío fresco,
luz de ti.

Contigo de castaño bronce,
jovial sendero,
alegría que llueve,
alba que rompe más fuerte.

Tú de almendras;
Estrellita, Estrellita,
Estrellita, tú de magia.

domingo, 31 de mayo de 2015

Tacones

El tiempo no pasa cuando te veo llegar con esos tacones negros. Entonces me detengo en toda la excelencia femenina de tu contorno, y me pregunto si eres real, de carne y piel, o si eres una suerte de nebulosa de magia que ha tomado forma humana.

Demasiado mortal para decir nada, me aparto y te dejo pasar fingiendo no mirarte. Pero mi mirada cae presa de ese vestido oscuro, y mis ojos traviesos recorren el sinuoso camino desde tu cadera a tus hombros. Entre medias descubro que no podrías ser más perfecta. La claridad de tu piel contrasta con tu cabello azabache, y tus ojos, pozos de incautos, tienen ese color almendra que termina de cubrirte de excelencia.

Yo mientras tanto, pobre mortal, sueño que te pregunto tu nombre y que éste me suena a vainilla y cerezas.

Y así te alejas. Te alejas y tu contoneo hipnótico, seductor y malicioso se burla de mí desde la distancia. Yo, que nada puedo hacer, me quedo como una estrella solitaria cuando amanece, esperando a que vuelvas a iluminar mi alma opaca con esa luz que regalas, esperando volver a encontrarte sobre esos tacones negros.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Química

Fue como un ardor fresco y placentero que empezó a crecer dentro de mí. Era mágico, cautivador, pero a la vez inquietante y extraño, como si una bomba de menta hubiese estallado en mis entrañas, y un vapor frío hubiese subido por mi pecho y se hubiese detenido a medio camino.

¿Estaba nervioso? No, no lo estaba y eso era lo que más me desconcertaba. Aquella sensación estaba limpiando todo mi ser desde el mismo centro. Quería detener el tiempo y dejar mi alma congelada en ese momento.


Es curiosa la manera en que un alma mortal y débil como la mía intenta descubrir el complejo funcionamiento de sus emociones, esos disparos químicos que ponen patas arriba mi cerebro cuando ella está conmigo.

viernes, 6 de febrero de 2015

En la galería...

La tonalidad de su pelo era mil veces más majestuosa que los colores con que Monet pintó el cuadro que tiene delante.

Es toda luz, y temo que si me acerco un poco más vaya a desaparecer ante mis ojos. Intento no mirarla. Me giro hacia al Renoir que tengo a mi derecha, pero me vuelvo otra vez hacia ella. No soy mas que un vil trozo de metal y ella un imán de piel, carne, y magia.

Sus hombros son la mayor obra de arte que hay en la galería. Mi mirada se desliza por sus brazos y se detiene en la punta de sus dedos, diez exquisitas piezas de celestial calidez humana.

Jamás existió un ser más sublime visto de espaldas.