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martes, 24 de noviembre de 2015

Otra vez


Fingiré que no te conozco y que todavía no me muero por esa boquita tuya. Tú puedes fingir que tampoco me conoces, si quieres. Podemos hacer que somos otra vez unos desconocidos y que nada de lo pasado cuenta ya. Yo puedo jugar a arrancarte sonrisas de nuevo, y tú, si quieres, puedes olvidarte de todas las cosas que te he dicho para volver a sorprenderte, aparentando que no te encantan, cuando las vuelvas a escuchar.

Podemos inventar cosas que nunca sucedieron, o podemos repetirlo absolutamente todo, sin dejar ningún detalle atrás. Pero esta vez yo quiero hacerte creer que te quiero un poco menos, y tú, sólo si quieres, princesa, puedes ilusionarme un poco más.

sábado, 3 de octubre de 2015

Desierto y sabana

Pasé toda la noche mirándola, simplemente viéndola respirar y dialogando con su respiración. Era tan rica despierta como dormida. En aquel momento se acababa de dar la vuelta y su pechos de caramelo ya no me apuntaban curiosos, ni su semblante sonriente de ninfa traviesa amenazaba con darme la vida eterna. Ahora de espaldas, con los brazos ocultos tras su cuerpo y la sábana por la cintura, yo tenía otra perspectiva de su monumento. Ahora su cuerpo desnudo me recordaba a la sabana, o tal vez al desierto, un desierto ondulante y siempre en cambio. Ahora deslizaba la vista por el mirador de su nuca y caía por todas las dunas de su cuerpo, notándola existir, latiendo viva, dibujándola con los ojos, amándola sin querer, sabiendo que era ella, la estrella con los ojos color miel, más brillante que había dormido en mi cama.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Ahora ya que no estás

No voy a echarte de menos. Te querré porque te quiero y te irás sin más, pero no voy a echarte de menos. Me faltarán tus ojos y tal vez tu sonrisa. Todo lo que tú eres se irá contigo, también tú, y los saludos a traición por las mañanas, también tú aunque yo no quiera que te vayas ni quiera echarte de menos; aunque me peses y me faltes, igual que ahora que cuando estás ya noto que te has ido.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Por qué me gustas

Me gustas tú en toda tu completa existencia, 
tú en cada gesto, tú en cada pelo, tú en cada sílaba, 
tú en cada mirada. Tú etérea y entera toda tú, 
como si fueras una parte indivisible del cosmos.
Por eso a mí me gustas tú y no otra, 
porque si fueses otra no me gustarías, 
porque me gustas demasiado 
como para no gustarme, 
porque te quiero demasiado 
para que me pueda gustar otra
que no seas tú.



miércoles, 5 de agosto de 2015

Yo no quiero besos

Yo no quiero besos. Los besos son cortos. Yo quiero una docena de amaneceres y medio millón de "rozar tu cuerpo sin querer bajo las sábanas". No me basta con besarte, amarnos un poco, o mucho, y después dejarte marchar. Tus labios en los míos están bien, supongo, yo creo que se gustan, y pienso que nosotros también disfrutamos de ellos. Contigo y unas cuantas caricias de esas de las que te pillan desprevenido se estaría bien.

Yo quiero un beso que sepa a "llevo todo el día esperándote". Tú junto a mí, quiero que perdamos el tiempo haciéndonos de todo sin que hagamos nada. Yo no quiero besos de "cuánto me gustas". Quiero besos de "amor, cielo, princesa, moriría ahora mismo contigo".


jueves, 30 de julio de 2015

Ángel



Ella era una de esas que te dejan hecho polvo. En todos los sentidos. Una de esas que disfrutan sintiéndose querida, queriéndote y a la vez haciéndote sufrir.

A ella le encantaba llevarme al cielo y después ponerme de rodillas. Era la mejor haciendo lo peor. Había sido capaz de desarrollar la habilidad de tenerme siempre pendiente de sus designios, de sus cambios de humor, de sus caricias indiscretas, de sus súbitos abrazos al cuello.

Ella era así, ese ángel demoníaco que dominaba todas las trampas de placer, mordía, y después administraba el antídoto para su propio veneno.

jueves, 16 de abril de 2015

Volverte a escribir

Estúpido de mí vuelvo a escribirte. Tú, que ya no te acuerdas de mí, que habrás olvidado hasta mis manos...

En mi delirio a menudo imagino como hubiese sido mi vida contigo. Pienso como sería encontrarte despeinada cada mañana. Como sería compartir mi vida con una diosa de ojos oscuros.

Vuelvo a escribirte como el niño que corre asustado a las faldas de su madre, como el vagabundo que no encuentra cobijo, como un pájaro que esquiva la lluvia. Qué tendrán tus mejillas que enloquecen a mis labios. Qué tendrá tu perfume...


Estúpido de mí vuelvo a escribirte. Vuelvo al punto de partida, vuelvo a acostarme en tu pecho, vuelvo a tu boca. Vuelvo a ser quién fui. Ese loco extraño, ese bufón, esa rama quebradiza, ese que te quiso, ese que te quiere, ese de la risa nerviosa, ese al que le quedaban mal todos los trajes. Así me quisiste, así no me quieres. Estúpido de mí que te idolatra. Estúpido de mí que vuelve a escribirte.

miércoles, 11 de marzo de 2015

La lluvia se posa

Le escribo a todo lo que no tengo. A ese frescor tuyo en primavera, al calor de tu invierno, a los otoños de humedad y calma.

Junto a ti la lluvia se cae distinta, como unos dedos maestros cayendo con delicadeza sobre las teclas de un piano.

Tú y yo somos de mundos distintos. Tú sabes a rocío, y yo a hierro y a metal corroído. En un mundo irreal seríamos compatibles, en un mundo de invierno y noches heladas donde sólo tuviésemos mi fuego y tu fuego.

En un mundo imposible tal vez me querrías, me amases, y después me echases de menos. Yo no puedo quererte, serías demasiado. Me gusta más llenarte de besos.


Junto a ti la lluvia cae distinta, el otoño es nuestro, y el tiempo es menos tiempo.

jueves, 26 de febrero de 2015

Sin ti no soy poeta

Me gustaría que todo volviese a ser como antes, cuando yo era tu loco y tú te dejabas querer. Entonces yo aspiraba a inundar tu alma de versos, y a soñarte cada día un poco más. Ahora dices que el invierno es duro, y yo te digo que sin ti incluso la primavera es un carámbano de hielo. Tal vez sea porque somos de mundos distintos, porque contigo era más fácil, porque sin ti no soy poeta.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Amarnos y nada más

No te gusto, lo sabes; pero no sé porque te empeñas en querer pensar lo contrario. 

Ya me gustaría que fuese así, pero sólo soy tu poeta, tu amante lejano de rostro serio y ojos tristes. Sabes que amarte se me haría imposible, que sólo sé sentir, y nada más. Me consuela un poco pensar que lo intentas, que en tu inmenso corazón has querido hacerle hueco a esta alma extraña, y que tu espíritu es tan claro que caben en él hasta las personas más oscuras.

Amor, sabemos que en un mundo imposible seríamos compatibles; y que ahora sólo nos queda saber que nos amamos, que nos amamos, y nada más.