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domingo, 11 de octubre de 2015

Los hombros más puros...

Aquellos eran los hombros más puros de la raza humana. Bronce en la cúspide redondeada, canela a media altura, y después, toda una cascada café hasta los brazos, hasta el codo, hasta las manos. Era todo ella una espléndida maravilla de piel tostada. Mudo e indefenso sólo podía deleitarme. Eran todas para mí aquellas dos inigualables piezas de fruta femenina, aquel exquisito conjunto de carne.

domingo, 5 de octubre de 2014

De amores imposibles

Me debato entre amarte para siempre, o no volver a soñarte nunca más. Tu escritor es débil, ya lo sabes.

En los últimos tiempos ya no disfrutabas con mis letras. Estabas tan habituada que los desayunos de café con versos se te hacían amargos. Pero tu escritor todavía te amaba, a pesar de todo. Hacerte el amor con palabras era maravilloso. La distancia es lo que tiene, que si tú no ardes en mí, y yo no ardo en ti, no somos nada.

Que fueras imposible era lo que más me gustaba. Si no, no me lo explico. ¿A qué escritor no le gusta un buen imposible?