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lunes, 2 de noviembre de 2015

Calíope

Calíope,
qué bien me suenas.
Se escuchan
a las olas
y a la espuma
en esa piel tuya,
canta el mar,
cantan tus ojos;
sueño y cielo
se escapan
de esa boca.

Calíope
que tan bien
me suenas,
música de
campanillas dulces;
Calíope
de todo lo bueno,
qué bonita
te oyes hasta
callando
en tu
murmullo
de nubes.

domingo, 5 de octubre de 2014

¿Cómo hacerle el amor a una diosa?

Hoy he vuelto a ser un imbécil. Me acordé de tu sonrisa, de tus ojos... y antes de todo eso, me acordé de tus muslos. Eres maldita, y por eso creo que me gustas tanto. ¡Si supieras que todavía te escribo! Sí que lo sabes. Como sé que de vez en cuando te acuerdas de mí, ¡cómo no hacerlo! Y de vez en cuando yo hecho de menos tus brazos, tus brazos y todo tu cuerpo caliente.

Eras tan sublime que hacerte el amor parecía algo vulgar, grosero, terrenal... ¿Cómo hacerle el amor a una diosa? Sabías a fuego, lo recuerdo; y supongo que te seguirás agitando como un volcán. Te deseo de manera egoísta, vil, malvada. Te deseo toda, y toda para siempre. Llevas el nombre de la perdición. Eres maldita, y por eso te amo tanto todavía.