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lunes, 12 de octubre de 2015

Breve receta para escribirte

Yo para escribirte necesito saber de ti, estar en ti, entrar en ti. Si no se hace extraño, es como saberte entre fuego y agua. Para escribirte hace falta palparte el alma, sumergirse en esa inmensidad tan íntima y secreta tuya. Escribirte es sacarme a racimos el corazón del pecho. Escribirte es adentrarme en el abismo, es abrazar el caos, es renunciar a la cordura, es hacer del fuego hielo, es buscar la dicha en un desvarío. Así, trinchera de la vida, bálsamo y castigo, así de desnudo estoy yo cuando te escribo.

domingo, 19 de julio de 2015

El último autobús

Y ahora te vas y me dejas así, esperando al último autobús que pase por la parada vacía que me has dejado en el pecho, aguardando a que algún día la Luna quiera que nos encontremos bajo su triste resplandor, refugiados de miradas indiscretas.

Ahora te vas y me dejas así, con este abrigo de penas y soledades que me regalaste, siendo la única pasajera de esta "ruta a ninguna parte", creyendo que aún existes en algún sitio, creyendo que tu calor me rescatará de este invierno... Sabiendo que no vendrás, que he perdido el último autobús que podía sacarme de la trampa de melancolía que dejaste en mi alma.

jueves, 16 de abril de 2015

Volverte a escribir

Estúpido de mí vuelvo a escribirte. Tú, que ya no te acuerdas de mí, que habrás olvidado hasta mis manos...

En mi delirio a menudo imagino como hubiese sido mi vida contigo. Pienso como sería encontrarte despeinada cada mañana. Como sería compartir mi vida con una diosa de ojos oscuros.

Vuelvo a escribirte como el niño que corre asustado a las faldas de su madre, como el vagabundo que no encuentra cobijo, como un pájaro que esquiva la lluvia. Qué tendrán tus mejillas que enloquecen a mis labios. Qué tendrá tu perfume...


Estúpido de mí vuelvo a escribirte. Vuelvo al punto de partida, vuelvo a acostarme en tu pecho, vuelvo a tu boca. Vuelvo a ser quién fui. Ese loco extraño, ese bufón, esa rama quebradiza, ese que te quiso, ese que te quiere, ese de la risa nerviosa, ese al que le quedaban mal todos los trajes. Así me quisiste, así no me quieres. Estúpido de mí que te idolatra. Estúpido de mí que vuelve a escribirte.

viernes, 20 de marzo de 2015

Nostalgia

Nostalgia del invierno,
nostalgia de ti.
Nostalgia de tu calor,
de tu corazón helado,
de tus "me quieres",
de tus "no valgo nada".

Carámbano de hielo,
despiadada mujer,
fría y malvada.

Siento nostalgia de ti,
de tus palabras de arpía,
de tus labios rojos,
de tu cuerpo cálido.

Nostalgia de invierno,
de frío, de viento, 
del fuego de tu pecho,
de ti,
del edén de tu centro...

miércoles, 11 de marzo de 2015

Química

Fue como un ardor fresco y placentero que empezó a crecer dentro de mí. Era mágico, cautivador, pero a la vez inquietante y extraño, como si una bomba de menta hubiese estallado en mis entrañas, y un vapor frío hubiese subido por mi pecho y se hubiese detenido a medio camino.

¿Estaba nervioso? No, no lo estaba y eso era lo que más me desconcertaba. Aquella sensación estaba limpiando todo mi ser desde el mismo centro. Quería detener el tiempo y dejar mi alma congelada en ese momento.


Es curiosa la manera en que un alma mortal y débil como la mía intenta descubrir el complejo funcionamiento de sus emociones, esos disparos químicos que ponen patas arriba mi cerebro cuando ella está conmigo.

martes, 24 de febrero de 2015

Olor a mujer

Se levantó y se fue. Siempre hacía lo mismo. Era maldita y misteriosa. A mí me gustaba pasar largos minutos a su lado, sentir como el calor la abandonaba y como poco a poco su cuerpo iba adquiriendo esa tibieza sublime. Pero ella después siempre quería volar libre. Se iba, se marchaba, y me dejaba un espacio vacío en el pecho, y las sábanas oliendo a mujer.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Momentos

Quiero conservar entre mis manos este momento, y mantenerlo conmigo pegado a mi pecho todo lo que pueda. Quiero que arda semanas y meses entre nosotros hasta que termine por abrasarnos, o se apague poco a poco, de manera muy tenue y se convierta en ascuas; y de las ascuas en la chispa que una vez fuimos. Y así, volver desde lo que no fuimos, a lo que pudimos ser, con el frío en los huesos por los abrazos que no nos dimos.