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jueves, 19 de noviembre de 2015
Todo, nada.
Qué me importará a mí. Qué me importará que sea estúpido, que no tenga sentido, absurdo y gratuito. Qué me importará si no me hace falta más, si no necesito más, qué importará lo que me digan, qué sabrán ellos de todo lo que te amo, qué sabrán ellos de toda esta locura. Qué sabrán, cómo puede saberse. Cómo se puede pretender conocer lo ilógico, lo inalcanzable, eso que te recorre por dentro y te abrasa las entrañas. Qué importará que nada sirva de nada, que importará lo maravillosamente estúpido que sea todo, qué importa si cuando te miro ya puede acabarse ahí el mundo. Con todo lo que te amo, que puede importarme que no me ames.
martes, 10 de noviembre de 2015
De plástico
Un poco de poesía
para este mundo
de plástico,
para tanto acero
y tanto infeliz,
y sonrisas vacías.
Poesías que rellenen
los huecos de los
edulcorantes falsos.
Poesía contra
la polución y
las prisas.
Poesía para
salvarnos del
mundo.
Las manzanas
de fibra ya no
son verdes.
Ahora todo
sabe a cartón.
¡Qué será de
nosotros en este
mundo de plástico,
si no te escribo,
si no te añoro,
si no me abrazas,
si no te pienso,
si no nos amamos!
domingo, 25 de octubre de 2015
Hasta mañana
Tal vez pienses que me lo tomé como un juego, que jugué con tu sonrisa, y con esos ojitos; que me entretuve jugando a los poemas. Tal vez no sepas que fue mi perdición esa carita tuya, que me derretía cada vez que decías una palabra. Es posible que fuese demasiado frío, que frente a frente me desarmase tanto encanto. Así, quizás pensaste que quería a ratos y amaba una vez al año. Pero yo no te olvido, ni a ti ni a tu luz de princesa, ni a tu simpática inocencia, ni a esa boquita que me vuelve loco cada vez que dice "Hasta mañana".
miércoles, 21 de octubre de 2015
El último ser de la Tierra.
El último ser de la Tierra te escribe como si le importases...
El úlitmo ser de la Tierra te espera como si fueras a aparecer algún día...
El ultimo ser de la Tierra, lo último de lo que tú te acuerdas...
La última rama que cruje, la última piedra que estalla...
La última alma que conmueve tu alma...
El último ser de la Tierra que como si tu lo amases te ama...
El úlitmo ser de la Tierra te espera como si fueras a aparecer algún día...
El ultimo ser de la Tierra, lo último de lo que tú te acuerdas...
La última rama que cruje, la última piedra que estalla...
La última alma que conmueve tu alma...
El último ser de la Tierra que como si tu lo amases te ama...
miércoles, 7 de octubre de 2015
Las cosas que importan
Dónde queda todo cuando la ves llegar
con su pelo suelto o con su pelo recogido, o como sea; cuando está
allí y te mira, o te dice unas pocas palabras acompañadas de una
sonrisa. Entonces la vida adquiere otro sentido, uno que hasta ese
momento desconocías. En ese momento te das cuenta de que lo pequeño
que es el mundo porque está lleno de cosas vacías.
Qué puede importar el dinero que
tengas en ese momento en el bolsillo, el que vayas a ganar, o el que
ganaste y perdiste. Qué puede importar si en un solo instante una
persona aparece y te desarma, y desbarata de arriba a abajo todo tu
mundo. Es entonces cuando abres por fin los ojos y compruebas que las
cosas no son como pensabas que eran, que todo lo que te habían
explicado, que todo lo que habías visto hasta ahora estaba
equivocado. Que el hecho de que haga calor o frío, que te
funcione o no el coche, que tener trabajo o no tenerlo, que tener
dinero o no tenerlo, que todas esas pequeñeces sociales y humanas no
tienen tanto peso, porque ya nada de eso te llena ni te duele, porque
existe un único ser al que sólo necesitas ver o recordar para que
todos los millares de minucias del mundo se reduzcan a cero.
Es en
ese momento cuando te desembarazas de todas las cadenas que te ataban
a este mundo gris y bajo, a esta caótica existencia de vaivenes, de
prisas y carreras hacia ninguna parte; cuando te das cuenta de que la
vida es mucho más que lo que se toca y se ve, que lo que se paga, se
compra y se vende, que lo que se come o se utiliza. Que eres rico,
tremendamente rico porque amas, y no todos pueden decir lo mismo,
porque sientes, porque no importa si el mundo se para de repente y lo
pierdes todo; porque sabes que cuando vuelvas a verla llegar con su
pelo suelto, o recogido, o como sea, sabes que en ese preciso
instante se reseteará el universo, y ya no importará todo lo
anterior, y todos tus pesares, triunfos, decepciones, ganancias,
perdidas y alegrías materiales y cotidianas no importarán, porque
vivir no era lo que te había contado, vivir era otra cosa.
lunes, 5 de octubre de 2015
Es fácil
—¿Te veré mañana?
—No lo sé.
—¿No lo sabes?
—No.
—¿Y yo qué hago?
—No sé. También podemos vernos otra vez otro día.
—No, tiene que ser mañana.
—¿Por qué?
—Porque necesito verte todos los días.
—Bueno... no siempre se puede.
—¿Por qué sonríes?
—No sonrío.
—Sí lo haces. ¿Ves? Lo has vuelto a hacer... ¿Qué pasa si te digo que me encanta esa sonrisa?
—Nada.
—¿No pasa nada?
—No.
—Es posible, pero sonríes.
—Claro.
—Tienes una sonrisa de nata.
—Siempre dices esas cosas...
—Porque es la verdad.
—No, porque a ti te encanta inventarlas.
—Sí, es cierto, pero sin ti no podría.
—Están dentro de ti, si no fuese conmigo sería con otra.
—Tal vez... pero has sido tú, y eres tú la que está aquí ahora; de terciopelo como el material de los sueños.
—¡Esa te ha quedado fatal!
—Lo sé...
—No importa.
—¿Algún día me dirás que te gustan las cosas que te escribo? ¿O vas a dejar que siempre lo adivine?
—Me gustan. Me gustan todas.
—Amándote es fácil escribir cualquier cosa.
—No lo sé.
—¿No lo sabes?
—No.
—¿Y yo qué hago?
—No sé. También podemos vernos otra vez otro día.
—No, tiene que ser mañana.
—¿Por qué?
—Porque necesito verte todos los días.
—Bueno... no siempre se puede.
—¿Por qué sonríes?
—No sonrío.
—Sí lo haces. ¿Ves? Lo has vuelto a hacer... ¿Qué pasa si te digo que me encanta esa sonrisa?
—Nada.
—¿No pasa nada?
—No.
—Es posible, pero sonríes.
—Claro.
—Tienes una sonrisa de nata.
—Siempre dices esas cosas...
—Porque es la verdad.
—No, porque a ti te encanta inventarlas.
—Sí, es cierto, pero sin ti no podría.
—Están dentro de ti, si no fuese conmigo sería con otra.
—Tal vez... pero has sido tú, y eres tú la que está aquí ahora; de terciopelo como el material de los sueños.
—¡Esa te ha quedado fatal!
—Lo sé...
—No importa.
—¿Algún día me dirás que te gustan las cosas que te escribo? ¿O vas a dejar que siempre lo adivine?
—Me gustan. Me gustan todas.
—Amándote es fácil escribir cualquier cosa.
Las dos partes de ti
Lo que eres y lo que no eres, lo que me das y no me das; así yo disfruto las dos cosas, las dos partes de ti. Esa es la única manera de tenerte toda, de saber que estás, como hoy que necesito de ti, que necesito que aparezcas, de alguna manera, pero que aparezcas. Tú, que no sé si lees los que te escribo, que eres tan brillante como inalcanzable. Hoy, ahora necesito de ti como ayer, como mañana, como siempre que no estás y yo necesito que estés, y que no me faltes. Lo que eres y lo que no, todo lo que me das y dejas de darme. Todo lo que eres lo tomo y lo tengo guardado, saboreando el poco todo de ti que me llega; tú que eres, existes, y pasas; yo que te tengo, así como yo te amo, así como no me amas.
sábado, 3 de octubre de 2015
Desierto y sabana
Pasé toda la noche mirándola, simplemente viéndola respirar y dialogando con su respiración. Era tan rica despierta como dormida. En aquel momento se acababa de dar la vuelta y su pechos de caramelo ya no me apuntaban curiosos, ni su semblante sonriente de ninfa traviesa amenazaba con darme la vida eterna. Ahora de espaldas, con los brazos ocultos tras su cuerpo y la sábana por la cintura, yo tenía otra perspectiva de su monumento. Ahora su cuerpo desnudo me recordaba a la sabana, o tal vez al desierto, un desierto ondulante y siempre en cambio. Ahora deslizaba la vista por el mirador de su nuca y caía por todas las dunas de su cuerpo, notándola existir, latiendo viva, dibujándola con los ojos, amándola sin querer, sabiendo que era ella, la estrella con los ojos color miel, más brillante que había dormido en mi cama.
lunes, 28 de septiembre de 2015
Ahora ya que no estás
No voy a echarte de menos. Te querré porque te quiero y te irás sin más, pero no voy a echarte de menos. Me faltarán tus ojos y tal vez tu sonrisa. Todo lo que tú eres se irá contigo, también tú, y los saludos a traición por las mañanas, también tú aunque yo no quiera que te vayas ni quiera echarte de menos; aunque me peses y me faltes, igual que ahora que cuando estás ya noto que te has ido.
miércoles, 16 de septiembre de 2015
Quién
Quién te mira,
quién te siente,
quién te oye,
quién de ti
se embriaga,
quién te piensa,
quién te tiene,
dime niña,
quién no te ama.
Niña de almendra
Niña de almendra
a veces pasan los versos,
a besos se llena el alma,
así tú y yo,
se llama un nosotros,
así se condena
quien ama.
miércoles, 5 de agosto de 2015
Yo no quiero besos
Yo no quiero besos. Los besos son cortos. Yo quiero una docena de amaneceres y medio millón de "rozar tu cuerpo sin querer bajo las sábanas". No me basta con besarte, amarnos un poco, o mucho, y después dejarte marchar. Tus labios en los míos están bien, supongo, yo creo que se gustan, y pienso que nosotros también disfrutamos de ellos. Contigo y unas cuantas caricias de esas de las que te pillan desprevenido se estaría bien.
Yo quiero un beso que sepa a "llevo todo el día esperándote". Tú junto a mí, quiero que perdamos el tiempo haciéndonos de todo sin que hagamos nada. Yo no quiero besos de "cuánto me gustas". Quiero besos de "amor, cielo, princesa, moriría ahora mismo contigo".
Yo quiero un beso que sepa a "llevo todo el día esperándote". Tú junto a mí, quiero que perdamos el tiempo haciéndonos de todo sin que hagamos nada. Yo no quiero besos de "cuánto me gustas". Quiero besos de "amor, cielo, princesa, moriría ahora mismo contigo".
jueves, 30 de julio de 2015
De otoño y ocaso
Y
apareciste. Supongo que igual que todas las anteriores, pero con la extraña
certeza de ser sólo tú. Quién sabe si producto de la casualidad más maravillosa
que nos pudo haber pasado nos encontramos igual que una gota se funde con otra
gota gemela en un torrente de agua. ¡Qué nos importarán los nombres! Sé que
eres tú y eso es suficiente. La etiqueta por la que me refiero a ti no es un
nombre, ni siquiera una etiqueta, es “cariño, princesa, te necesito aquí a mi
lado”.
Y así
apareciste. Ahora ni tú ni yo sabemos como va a terminar esta locura
maravillosa. Yo me conformo con amarte a ratos, a minutos, a segundos, en
pequeños instantes, y después sufrir tu ausencia. Y tú, que eres así, tan
secreta y misteriosa, tan de otoño y de ocaso, aguardas con recelo a que tal
vez ocurra cualquier cosa, a que nuestra agonía dichosa de querernos sorbo a
sorbo se transforme en algo; en un calor prolongado, quizás en una caricia
infinita, en un no echarnos nunca más de menos, en saborear eso que se llama
calor, tú y yo, esos dos desahuciados del mundo de los vivos, esos dos
enamorados de los sueños cumplidos.
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jueves, 16 de abril de 2015
A solas con sus versos
¡Se ha ido! ¡Y ahora qué va a hacer
ella con mis versos! ¡Qué va a quedar de mí! ¡Qué va a ser de
nosotros! Tal vez no recuerde que sigo aquí y que no puedo vivir sin
ella. Quizás vuelva añorando mis letras. Quizás me sueñe, quizás
me ame. Mientras tanto yo la espero. Yo la espero y sueño sus manos.
Yo la espero y velo su ausencia. Aquí donde duele me acuerdo de
ella. Aquí donde escribo la encuentro, firme y agradable entre mis
dedos. Ahora, que se ha marchado y me ha dejado a solas con sus
versos.
domingo, 12 de abril de 2015
Ciencia
-Ya sabes, es solo química.
-No me gusta cuando dices eso.
-Pero es la verdad.
-¿Incluso ahora cuando caminamos de la mano, también?
-Claro.
-Yo no lo veo así.
-Pues es así.
-No te pongas serio.
-No me pongo serio. Es la ciencia que es así.
-¡Esto no es ciencia!
-¡Todo lo es!
-¿Si te amo también es ciencia?
-Si me amas es porque sientes algo, y si sientes algo es porque ciertas partículas, ciertas moléculas dentro de tu cerebro actúan de determinada manera.
-Ya... las hormonas. No podían faltar las hormonas.
-Sí, pero no solo eso. Verás...
-¿Y por qué pasa todo eso que dices que pasa en mi cerebro?
-Bueno, pues porque es así, porque funciona así.
-Sí, pero por qué. ¿Por qué contigo y no con otro?
-Eso no tiene importancia.
-¡Oh! ¡Sí que la tiene! ¡Ya lo creo que la tiene!
-A efectos fisiológicos es igual.
-Vale. Pero quiero que me digas por qué te quiero a ti y no a otro.
-¡Es lo mismo yo que otro! ¡Funciona igual!
-No sabes. No sabes porqué. Tu querida ciencia todavía no puede explicar eso.
-Bueno, en términos evolucionistas es posible que como hembra hayas visto que tengo las cualidades que como macho consideras adecuadas para tener descendencia.
-¡No, no! ¡No me vengas con Darwin ahora! ¡Que ese tenía explicaciones para todo!
-Pues como quieras, pero es así. Es ciencia.
-Ok. Pues cuando tu ciencia me explique porque me gusta pasear al atardecer de la mano contigo y no con otro me lo cuentas.
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Y ella volando sola
Otra vez solo. Otra vez tú. Así está mejor. Así es como tiene que ser. Simplemente no naciste para compartir tu vida con otra persona. Eso es para otros, para los que saben amar. Tú solo sabes escribir.
Sabes que la soledad te viene bien. Ella te ha moldeado y te ha hecho escritor. Hoy eres quien eres gracias a la soledad.
En compañía se estaba bien. La querías. Sí, la amabas. Como diría Neruda: "Cómo no amar sus grandes ojos fijos."
Pero era todo demasiado irreal, ese no eras tú. Tú eres el de los poemas, ya sabes; el que le escribe a medianoche, el que no tiene más consuelo que su pluma. De todas formas ella no iba a ser feliz a tu lado. ¿Qué podías ofrecerle sino nostalgia? No te merecías irte todas las noches a la cama con una amazona.
Otras vez solo vuelves a ser tú. Vuelves a la normalidad, vuelves a ser el de antes, vuelves a ser el de siempre. Solos tú y tu soledad. Y ella volando sola lejos de ti, entre tinta y papel.
Sabes que la soledad te viene bien. Ella te ha moldeado y te ha hecho escritor. Hoy eres quien eres gracias a la soledad.
En compañía se estaba bien. La querías. Sí, la amabas. Como diría Neruda: "Cómo no amar sus grandes ojos fijos."
Pero era todo demasiado irreal, ese no eras tú. Tú eres el de los poemas, ya sabes; el que le escribe a medianoche, el que no tiene más consuelo que su pluma. De todas formas ella no iba a ser feliz a tu lado. ¿Qué podías ofrecerle sino nostalgia? No te merecías irte todas las noches a la cama con una amazona.
Otras vez solo vuelves a ser tú. Vuelves a la normalidad, vuelves a ser el de antes, vuelves a ser el de siempre. Solos tú y tu soledad. Y ella volando sola lejos de ti, entre tinta y papel.
domingo, 29 de marzo de 2015
Tu canalla
-¿Qué haces?
-Te miro.
-¿Por qué?
-¿Qué pasa, no puedo mirarte?
-¿A qué viene esa sonrisa?
-Tú también sonríes...
-Sí, pero el que me miras eres tú.
-¿Y qué? Te miro porque me gustas.
-¿Y por qué sonríes?
-No sé, tal vez porque te amo.
-¿Y por eso sonríes de esa forma?
-Sí.
-Eres un idiota.
-Sí, tal vez... puede que lo sea.
-¿Siempre te vas a quedar así después de que hagamos el amor?
-¿Acaso no puedo?
-¡Ey, no te rías!
-¿Y tú porqué te acercas?
-Yo no me acerco. Eres tú el que quiere besarme.
-Yo no quiero besarte.
-¡No seas mentiroso!
-Lo estás deseando desde que abriste los ojos.
-¿Y cómo estás tan seguro?
-Porque desde aquí se te escucha el corazón.
-¡Qué gracioso! Te ha quedado muy poético, ¿sabes? Pero he escuchado mucho mejores.
-¡Qué presumida eres!
-Y tú que canalla.
-Tu canalla.
-Eso es lo que tu quisieras.
-Princesa, eso es lo que los dos queremos.
-Te miro.
-¿Por qué?
-¿Qué pasa, no puedo mirarte?
-¿A qué viene esa sonrisa?
-Tú también sonríes...
-Sí, pero el que me miras eres tú.
-¿Y qué? Te miro porque me gustas.
-¿Y por qué sonríes?
-No sé, tal vez porque te amo.
-¿Y por eso sonríes de esa forma?
-Sí.
-Eres un idiota.
-Sí, tal vez... puede que lo sea.
-¿Siempre te vas a quedar así después de que hagamos el amor?
-¿Acaso no puedo?
-¡Ey, no te rías!
-¿Y tú porqué te acercas?
-Yo no me acerco. Eres tú el que quiere besarme.
-Yo no quiero besarte.
-¡No seas mentiroso!
-Lo estás deseando desde que abriste los ojos.
-¿Y cómo estás tan seguro?
-Porque desde aquí se te escucha el corazón.
-¡Qué gracioso! Te ha quedado muy poético, ¿sabes? Pero he escuchado mucho mejores.
-¡Qué presumida eres!
-Y tú que canalla.
-Tu canalla.
-Eso es lo que tu quisieras.
-Princesa, eso es lo que los dos queremos.
miércoles, 11 de marzo de 2015
La lluvia se posa
Le escribo a todo lo que no
tengo. A ese frescor tuyo en primavera, al calor de tu invierno, a
los otoños de humedad y calma.
Junto a ti la lluvia se cae
distinta, como unos dedos maestros cayendo con delicadeza sobre las
teclas de un piano.
Tú y yo somos de mundos
distintos. Tú sabes a rocío, y yo a hierro y a metal corroído. En
un mundo irreal seríamos compatibles, en un mundo de invierno y
noches heladas donde sólo tuviésemos mi fuego y tu fuego.
En un mundo imposible tal
vez me querrías, me amases, y después me echases de menos. Yo no
puedo quererte, serías demasiado. Me gusta más llenarte de besos.
Junto a ti la lluvia cae
distinta, el otoño es nuestro, y el tiempo es menos tiempo.
jueves, 26 de febrero de 2015
Patriota de ti
Soy
patriota de ti porque mi patria eres tú. Tu cuerpo es esa tierra que
siento mía cuando quedo huérfano de todo, cuando busco refugio,
cuando el día termina y hace frío y se hielan mis manos. Yo en las
tuyas veo el inicio de la tierra que amo, en tus ojos encuentro la
bandera de mi patria, y en tu boca los ríos que bañan mis campos.
Yo que soy patriota de ti, me declaro soldado de tus besos, esclavo
de tus abrazos.
lunes, 23 de febrero de 2015
Abrazos
Los
abrazos son para quién pueda darlos. Yo, como no tengo brazos,
escribo porque no conozco otra forma de amar. Tal vez pienses que
contigo sería distinto, que te tomaría de la mano y te llevaría a
donde el día cambia de nombre. Pero yo, que no tengo brazos, sólo
consigo amarte en una maraña de letras. Así tú te vuelves sutil,
fina, de polvo y papel; y yo, que no tengo brazos, te escribo porque
es la única forma de amarte que sé.
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