Entonces
cometes la estupidez más grande del siglo y le escribes a medianoche. Dos
palabras, a veces una línea solitaria, lo que sea con el objetivo de que sepa
que sigues ahí… cómo si no lo supiera. Y te sientes triste, eufórico, abatido,
contento, estúpido, raro. Piensas en la cara de indiferencia que pondrá cuando
lo lea. Piensas en lo extraño que debe de pensar que eres. Pero le has escrito,
ya está hecho. Te has desahogado para volverte a ahogar, más profundo, más
abajo en el fondo. Pero no te importa. Qué demonios. Se lo has dicho. Por
enésima vez le has dicho lo que ya está cansada de leer, de escuchar. Sabes que
no le importa. Pero no pasa nada. No puedes hacer nada, sólo ser, estar ahí,
plantado en mitad de la nada, esperando a que ella pase y te recoja. Pero sabes
que ella no va a pasar, que no te v a recoger, que seguirás ahí, siendo tú con
todo tu yo. Y nada más. Ella es
compasiva porque sabe que tienes una pobre alma, extraña, a veces incomprensible,
pero pobre al fin y al cabo. Demasiada sombra y demasiada luz. Ella sabe que
eres demasiada sombra.
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lunes, 21 de diciembre de 2015
miércoles, 21 de octubre de 2015
El último ser de la Tierra.
El último ser de la Tierra te escribe como si le importases...
El úlitmo ser de la Tierra te espera como si fueras a aparecer algún día...
El ultimo ser de la Tierra, lo último de lo que tú te acuerdas...
La última rama que cruje, la última piedra que estalla...
La última alma que conmueve tu alma...
El último ser de la Tierra que como si tu lo amases te ama...
El úlitmo ser de la Tierra te espera como si fueras a aparecer algún día...
El ultimo ser de la Tierra, lo último de lo que tú te acuerdas...
La última rama que cruje, la última piedra que estalla...
La última alma que conmueve tu alma...
El último ser de la Tierra que como si tu lo amases te ama...
domingo, 18 de octubre de 2015
Si me mato
Y si me mato
me muero,
y si me muero
te olvido,
y si te olvido
no soy,
y si no soy
no vivo.
No vivo y
no tú, no yo,
no nada.
Todo y más,
más y menos tú,
y menos, menos yo,
menos somos,
menos nosotros...
¡Ay!
menos tú,
menos yo,
¡ay!
si me mato,
y me muero,
y te olvido.
lunes, 5 de octubre de 2015
Las dos partes de ti
Lo que eres y lo que no eres, lo que me das y no me das; así yo disfruto las dos cosas, las dos partes de ti. Esa es la única manera de tenerte toda, de saber que estás, como hoy que necesito de ti, que necesito que aparezcas, de alguna manera, pero que aparezcas. Tú, que no sé si lees los que te escribo, que eres tan brillante como inalcanzable. Hoy, ahora necesito de ti como ayer, como mañana, como siempre que no estás y yo necesito que estés, y que no me faltes. Lo que eres y lo que no, todo lo que me das y dejas de darme. Todo lo que eres lo tomo y lo tengo guardado, saboreando el poco todo de ti que me llega; tú que eres, existes, y pasas; yo que te tengo, así como yo te amo, así como no me amas.
lunes, 21 de septiembre de 2015
La ves
... y entonces te giras sabiendo que sí, pero que no debes, que no debes, pero que lo necesitas. Y te giras. La ves llegar con ese pelo suelto, con ese moño estrafalario, con esa trenza imposible, o con lo que sea que lleve o que tenga y que te vuelve loco. Y te saluda con esa voz que siempre será presagio de vida, augurio de ella; y te sonríe con una de esas sonrisas de las que lo saben todo, una de esas sonrisas de la parte más sincera y pícara de su ser. Y entonces en un segundo desaparece y lo has perdido todo, y se ha ido, dejándote huérfano de ti mismo, regocijado, hundido, muerto y complacido al mismo tiempo; sabiendo que ya no está, que acaba de perderse, y que todo tú y todo ella habéis sido en un sólo instante.
lunes, 23 de febrero de 2015
Yo ya no seré
Cuando leas esto serás feliz y yo ya
no seré. Es extraño, hasta que no ocurren ciertas cosas no se
comprende que es la vida. Ahora sé que mi vida eras tú, y ahora que
tú no puedes ser, mi vida ya no es.
Resulta paradójico, tu felicidad
consumada ligada al destino de otro que no soy yo. Debería de estar
contento, supongo. Pero también debería estar abatido.
Tal vez lo que más duela sea saber que
tu cuerpo arderá lejos de mí, que otro probará tu sabor a fuego, y
te verá agitarte como un volcán. Mientras tanto yo ya no seré. Tal
vez tras el umbral te encuentre, tal vez te ame incluso más. Lejos,
muy lejos de ti, en otro yo, te guardaré para siempre en la estancia
más luminosa de mi alma desdichada.
Así te dejo, amor, así te dejo; yo
tengo una existencia por concluir y tú toda una vida por disfrutar.
Te dejo todo el amor que a ti te sobra, y estas humildes letras
solitarias. Me voy sabiendo que serás de otro, que será otro quien
conozca tu centro, y quien pose sus labios en los momentos más
íntimos en la suave piel de tus pechos.
Eternamente tuyo, te mando mil besos,
mil besos como mil hormiguitas traviesas recorriendo tu cuello...
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