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viernes, 9 de octubre de 2015

Boquita de plata

Ya no está
la niña
de caramelo,
se ha ido
la sonrisa
de primavera,
el ángel
avellana.

Ya se fue
con sus ojitos
vivos,
se marchó con
su piel de canela,
se perdieron
sus pétalos amarillos.

Aquí ya sólo
queda pasto;
ni lluvia, ni mar,
ni luz, ni cielo;
sólo el mundo
extinguiéndose
y horas amargas,
sin la boquita
de plata,
sin la niña
de caramelo.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Rozarte

Mágico y doloroso. Como un rayo que te parte por la mitad para luego descubrir que sigues vivo. Esa descarga eléctrica que te sube y baja del cielo. Es tan solo rozarte y explota mi mundo, el único en el que habito, el único que tengo. Todo se reduce a ese incómodo y placentero escalofrío, a esa lluvia de hormigas que me recorre todo el cuerpo. Así, sintiendo ese salvaje y brutal torbellino, doblándome por la mitad y recomponiéndome.
 

lunes, 28 de septiembre de 2015

Pañuelo azul

Tú,
yo diría
que eres bonita.
Yo diría
que como
la lluvia que cae
y como a todo
lo que huele
después.

Ese frescor
de ti,
de puro tú.
Tú, te, ti
y todo lo que
nos deja la lluvia,
mujer de jazmín,
tú con tu
pañuelo azul.



miércoles, 16 de septiembre de 2015

Gris

Gris hoy,
gris de mí,
como este mundo
de plástico.
No como tú,
de sueños y chocolate,
de luz y de jazmín.

Así languidece el día,
goce de ti,
bruma en la noche.

Yo, que nada quiero,
yo, que todo ansío,
ángel avellana,
yo que te espero,
tierna sonrisa,
lluvia de estrellas.

Muchacha de cobre,
ojos marrones,
ya llega el otoño,
a este mundo
de plástico.

jueves, 30 de julio de 2015

Uno de mil



Acabo de escribir uno de esos relatos de los que podría escribir mil, de esos en los que escribo: “Princesa, sabes a estrellas regadas de miel.” De esos en los que intento hacer un mundo de cada palabra, o de encerrar un mundo en tres sílabas, escribiendo cosas del tipo: “A mí me gusta cuando te dejas caer junto a mí y parece que el universo se detiene para nosotros.” Uno de esos textos estúpidos que tú ya tomas como una más de mis ocurrencias, igual que las flores sienten caer sobre ellas la lluvia.

Éste, como mil, es otro relato más de catorce palabras de amor y ochenta melancólicas, otro pañuelo más de lágrimas donde te escribo. Otro texto más, otra excusa para encontrarme contigo.

miércoles, 11 de marzo de 2015

La lluvia se posa

Le escribo a todo lo que no tengo. A ese frescor tuyo en primavera, al calor de tu invierno, a los otoños de humedad y calma.

Junto a ti la lluvia se cae distinta, como unos dedos maestros cayendo con delicadeza sobre las teclas de un piano.

Tú y yo somos de mundos distintos. Tú sabes a rocío, y yo a hierro y a metal corroído. En un mundo irreal seríamos compatibles, en un mundo de invierno y noches heladas donde sólo tuviésemos mi fuego y tu fuego.

En un mundo imposible tal vez me querrías, me amases, y después me echases de menos. Yo no puedo quererte, serías demasiado. Me gusta más llenarte de besos.


Junto a ti la lluvia cae distinta, el otoño es nuestro, y el tiempo es menos tiempo.

sábado, 25 de octubre de 2014

La noche nos escucha

Me gusta hablar contigo. Cuando lo hago soy libre, la vida me pesa menos, y hasta respiro mejor. En tus oídos debo de sonar distinto, limpio, sin miedos, sin muros de amargura; sólo yo. Tú en los míos eres como la lluvia que resbala por los cristales: limpia, sana, cristalina y pura.

Pienso que la noche nos escucha y que cada estrella graba una palabra. A veces sueño que estás aquí, a mi lado, y que no necesitamos teléfono. A veces pienso que el mundo es demasiado cruel para que existas, y la vida demasiado imposible para que seamos.