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jueves, 19 de noviembre de 2015

Rayito de noviembre

Rayito de noviembre
Cómo rompes el mediodía.
Yo me creo morir
cuando me miras.
Cálida muchacha castaña,
no sabes que me regalas
el mundo cada vez
que tus ojos hacia mí
se giran.

Cómo me sabes a abril
maravilla acaramelada,
si yo supiese cuanto 
vale la eternidad
te la compraba.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Las cosas que importan

Dónde queda todo cuando la ves llegar con su pelo suelto o con su pelo recogido, o como sea; cuando está allí y te mira, o te dice unas pocas palabras acompañadas de una sonrisa. Entonces la vida adquiere otro sentido, uno que hasta ese momento desconocías. En ese momento te das cuenta de que lo pequeño que es el mundo porque está lleno de cosas vacías.

Qué puede importar el dinero que tengas en ese momento en el bolsillo, el que vayas a ganar, o el que ganaste y perdiste. Qué puede importar si en un solo instante una persona aparece y te desarma, y desbarata de arriba a abajo todo tu mundo. Es entonces cuando abres por fin los ojos y compruebas que las cosas no son como pensabas que eran, que todo lo que te habían explicado, que todo lo que habías visto hasta ahora estaba equivocado. Que el hecho de que haga calor o frío, que te funcione o no el coche, que tener trabajo o no tenerlo, que tener dinero o no tenerlo, que todas esas pequeñeces sociales y humanas no tienen tanto peso, porque ya nada de eso te llena ni te duele, porque existe un único ser al que sólo necesitas ver o recordar para que todos los millares de minucias del mundo se reduzcan a cero. 

Es en ese momento cuando te desembarazas de todas las cadenas que te ataban a este mundo gris y bajo, a esta caótica existencia de vaivenes, de prisas y carreras hacia ninguna parte; cuando te das cuenta de que la vida es mucho más que lo que se toca y se ve, que lo que se paga, se compra y se vende, que lo que se come o se utiliza. Que eres rico, tremendamente rico porque amas, y no todos pueden decir lo mismo, porque sientes, porque no importa si el mundo se para de repente y lo pierdes todo; porque sabes que cuando vuelvas a verla llegar con su pelo suelto, o recogido, o como sea, sabes que en ese preciso instante se reseteará el universo, y ya no importará todo lo anterior, y todos tus pesares, triunfos, decepciones, ganancias, perdidas y alegrías materiales y cotidianas no importarán, porque vivir no era lo que te había contado, vivir era otra cosa.

domingo, 19 de julio de 2015

El último autobús

Y ahora te vas y me dejas así, esperando al último autobús que pase por la parada vacía que me has dejado en el pecho, aguardando a que algún día la Luna quiera que nos encontremos bajo su triste resplandor, refugiados de miradas indiscretas.

Ahora te vas y me dejas así, con este abrigo de penas y soledades que me regalaste, siendo la única pasajera de esta "ruta a ninguna parte", creyendo que aún existes en algún sitio, creyendo que tu calor me rescatará de este invierno... Sabiendo que no vendrás, que he perdido el último autobús que podía sacarme de la trampa de melancolía que dejaste en mi alma.

domingo, 5 de abril de 2015

Tres atardeceres y ocho primaveras

Hoy mis manos están destrozadas. Eso no pasaba cuando tu estabas. Entonces entrabas y yo te recibía con un “buenos días, princesa”. Los días se nos escapaban entre un temporal de besos y cosquillas indiscretas.

Pero ahora, amor, ahora mis manos están destrozadas y tu calor se ha marchado poco a poco de la punta de mis dedos. Qué cruel, qué extraño. Yo quiero ver si todavía te brillan los ojos cuando sonríes, y si todavía ladeas la cabeza cuando estás enamorada.

En estas letras nostálgicas que no dicen nada, te mando tres atardeceres y ocho primaveras. Yo, mientras tanto, esperaré a que los días se hagan más largos, y a que mis manos se acostumbren a tu ausencia.

viernes, 20 de marzo de 2015

Nostalgia

Nostalgia del invierno,
nostalgia de ti.
Nostalgia de tu calor,
de tu corazón helado,
de tus "me quieres",
de tus "no valgo nada".

Carámbano de hielo,
despiadada mujer,
fría y malvada.

Siento nostalgia de ti,
de tus palabras de arpía,
de tus labios rojos,
de tu cuerpo cálido.

Nostalgia de invierno,
de frío, de viento, 
del fuego de tu pecho,
de ti,
del edén de tu centro...

miércoles, 11 de marzo de 2015

La lluvia se posa

Le escribo a todo lo que no tengo. A ese frescor tuyo en primavera, al calor de tu invierno, a los otoños de humedad y calma.

Junto a ti la lluvia se cae distinta, como unos dedos maestros cayendo con delicadeza sobre las teclas de un piano.

Tú y yo somos de mundos distintos. Tú sabes a rocío, y yo a hierro y a metal corroído. En un mundo irreal seríamos compatibles, en un mundo de invierno y noches heladas donde sólo tuviésemos mi fuego y tu fuego.

En un mundo imposible tal vez me querrías, me amases, y después me echases de menos. Yo no puedo quererte, serías demasiado. Me gusta más llenarte de besos.


Junto a ti la lluvia cae distinta, el otoño es nuestro, y el tiempo es menos tiempo.

viernes, 27 de febrero de 2015

Oda a mi pluma

Es fría y maravillosa como tú. Su rectitud me recuerda a tus labios. Yo la tomo entre mis manos y siento como el calor de tu piel pasa a mis dedos. Cuando estamos a solas construimos fantasías. Por ejemplo, yo la tomo suavemente y los dos nos deslizamos rozando las sábanas y tatuando de azul el papel. A veces, cuando ella descansa yo te sigo soñando en sueños de tinta y carne. Yo la guardo como guardo tus besos, como abrazo tu cuerpo, frío, recto, y de plata.

martes, 24 de febrero de 2015

Olor a mujer

Se levantó y se fue. Siempre hacía lo mismo. Era maldita y misteriosa. A mí me gustaba pasar largos minutos a su lado, sentir como el calor la abandonaba y como poco a poco su cuerpo iba adquiriendo esa tibieza sublime. Pero ella después siempre quería volar libre. Se iba, se marchaba, y me dejaba un espacio vacío en el pecho, y las sábanas oliendo a mujer.