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viernes, 23 de octubre de 2015

Todo

Estrellita,
niña de caramelo,
muchacha de canela,
princesa de vainilla,
ángel avellana;
qué linda eres
sonrisa de azúcar,
ojitos vivos,
dicen que te
envidia la Luna.
 
Yo creo que eres
un sueño castaño,
cálida y suave
como un atardecer
de verano.
 Brisa maravillosa,
encanto de mil primaveras,
mujer de cielo, sol, y fresa.

domingo, 12 de abril de 2015

Ciencia

-Ya sabes, es solo química.

-No me gusta cuando dices eso.

-Pero es la verdad.

-¿Incluso ahora cuando caminamos de la mano, también?

-Claro.

-Yo no lo veo así.

-Pues es así.

-No te pongas serio.

-No me pongo serio. Es la ciencia que es así.

-¡Esto no es ciencia!

-¡Todo lo es!

-¿Si te amo también es ciencia?

-Si me amas es porque sientes algo, y si sientes algo es porque ciertas partículas, ciertas moléculas dentro de tu cerebro actúan de determinada manera.

-Ya... las hormonas. No podían faltar las hormonas.

-Sí, pero no solo eso. Verás...

-¿Y por qué pasa todo eso que dices que pasa en mi cerebro?

-Bueno, pues porque es así, porque funciona así.

-Sí, pero por qué. ¿Por qué contigo y no con otro?

-Eso no tiene importancia.

-¡Oh! ¡Sí que la tiene! ¡Ya lo creo que la tiene!

-A efectos fisiológicos es igual.

-Vale. Pero quiero que me digas por qué te quiero a ti y no a otro.

-¡Es lo mismo yo que otro! ¡Funciona igual!

-No sabes. No sabes porqué. Tu querida ciencia todavía no puede explicar eso.

-Bueno, en términos evolucionistas es posible que como hembra hayas visto que tengo las cualidades que como macho consideras adecuadas para tener descendencia.

-¡No, no! ¡No me vengas con Darwin ahora! ¡Que ese tenía explicaciones para todo!

-Pues como quieras, pero es así. Es ciencia.

-Ok. Pues cuando tu ciencia me explique porque me gusta pasear al atardecer de la mano contigo y no con otro me lo cuentas.

domingo, 5 de abril de 2015

Tres atardeceres y ocho primaveras

Hoy mis manos están destrozadas. Eso no pasaba cuando tu estabas. Entonces entrabas y yo te recibía con un “buenos días, princesa”. Los días se nos escapaban entre un temporal de besos y cosquillas indiscretas.

Pero ahora, amor, ahora mis manos están destrozadas y tu calor se ha marchado poco a poco de la punta de mis dedos. Qué cruel, qué extraño. Yo quiero ver si todavía te brillan los ojos cuando sonríes, y si todavía ladeas la cabeza cuando estás enamorada.

En estas letras nostálgicas que no dicen nada, te mando tres atardeceres y ocho primaveras. Yo, mientras tanto, esperaré a que los días se hagan más largos, y a que mis manos se acostumbren a tu ausencia.

viernes, 17 de octubre de 2014

Amarnos es el regalo.

Hoy vayámonos por ahí,
a celebrar que no celebramos nada.
A celebrar que estamos juntos,
que las estrellas salen para nosotros
y que el Sol se esconde más despacio,
pintando el atardecer de rosas y naranjas.
Quiero brindar
por tu sonrisa y tus labios rojos.
Quiero organizar
una fiesta de besos
para sólo dos invitados;
y celebrar que no celebramos nada,
que el día es fresco 
y nuestras noches cálidas.
Que el Sol está en el cielo,
que la Luna nos inspira,
y que amarnos es el regalo.