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lunes, 23 de noviembre de 2015

Alondra

Hoy desperté
con una alondra,
ángel travieso
que tu recuerdo
me había regalado.

Será
que ya no te veo,
será que te alejas
entre memorias de versos
y batir de alas.

Será
que alondra,
entre relámpagos de sueños,
etérea sinfonía,
bates con fuerza mi alma.

domingo, 1 de noviembre de 2015

La niña bonita

Ay, si no fueras tan bonita, 
si no fueras tan bonita, niña,
yo creo que el sol no saldría.
Aunque no tuvieses esa carita de vainilla,
y no fueses un ángel de avellanas,
en los parques y en los ríos,
igual yo te buscaría.

Con esa sonrisa de azúcar
y esos ojitos vivos,
princesita pareces de caramelo.
Linda entera y toda, linda para siempre;
musa adorada, ninfa celeste, 
como llora el mar por las noches
porque no te tiene.

Ay, si no fueras tan bonita,
qué sería de mí si no fueras tan bonita.
Sería más oscura la noche, 
menos claro el día. 
Espléndida niña deliciosa, 
jardín de abril, lluvia de flores.
Yo subía y te bajaba
a Casiopea.

Cómo no vas a ser
una estrellita del cielo,
cómo no vas a ser el néctar más rico
si en ti empieza y termina
todo lo que es bueno,
hasta estos versos encantados
que ser enredan buscando
tu cuello.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Niña de almendra

Niña de almendra
a veces pasan los versos,
a besos se llena el alma,
así tú y yo,
se llama un nosotros,
así se condena
quien ama.

miércoles, 6 de mayo de 2015

¡Se acabó!

Estas son las últimas líneas que me haces escribir. Desde este momento quedas castigada sin versos y sin caricias en el cuello. Ahora tendrás que aprender a vivir sin mis manos y sin mis labios. De aquí en adelante estamos solos, amor. Yo me quedaré con una libreta medio llena, y tú con estas líneas, las últimas que me haces escribir.

jueves, 16 de abril de 2015

A solas con sus versos

¡Se ha ido! ¡Y ahora qué va a hacer ella con mis versos! ¡Qué va a quedar de mí! ¡Qué va a ser de nosotros! Tal vez no recuerde que sigo aquí y que no puedo vivir sin ella. Quizás vuelva añorando mis letras. Quizás me sueñe, quizás me ame. Mientras tanto yo la espero. Yo la espero y sueño sus manos. Yo la espero y velo su ausencia. Aquí donde duele me acuerdo de ella. Aquí donde escribo la encuentro, firme y agradable entre mis dedos. Ahora, que se ha marchado y me ha dejado a solas con sus versos.

Adiós

Bueno, era inevitable. Sabías que iba a pasar. Tarde o temprano ocurriría. Después de todo, quién eras tú. Tú eras triste y débil. Ella no se merecía alguien así. Ella se merecía a alguien que la sacase a bailar, que la llevase al mar por la noche, que pudiera mirarla a los ojos sin sentirse inferior. Ahora se ha ido. Ahora será feliz. Tú debes seguir tu camino. Era inevitable y lo estabas esperando. No puedes culparla, ¡cómo hacerlo! Después de todo, quien eras tú. Ella se merecía a alguien que fuese más que versos.

jueves, 26 de febrero de 2015

Sin ti no soy poeta

Me gustaría que todo volviese a ser como antes, cuando yo era tu loco y tú te dejabas querer. Entonces yo aspiraba a inundar tu alma de versos, y a soñarte cada día un poco más. Ahora dices que el invierno es duro, y yo te digo que sin ti incluso la primavera es un carámbano de hielo. Tal vez sea porque somos de mundos distintos, porque contigo era más fácil, porque sin ti no soy poeta.

lunes, 27 de octubre de 2014

Versos a medianoche

Quiero una musa
que acepte versos
a medianoche.
Quiero una maravilla
de ojos negros
y alma clara.
Ahora que el Sol
se esconde
más temprano
quiero encontrarte
donde la tarde
cambia de nombre
y el crepúsculo
se transforma
en noche.


domingo, 19 de octubre de 2014

Mujer de papel

Tú eres mi mujer
de papel.
Yo tallo poesías y versos
que se encadenan
a tu cuerpo
lívido y blanco.

Eres un mundo
liso y suave,
lleno de líneas y rincones
repletos de halagos
negros y azules.

Te amo y me pierdo
en cada camino
que te recorre.

Tú, mujer de papel
contigo lleno mundos,
negro sobre blanco.


domingo, 5 de octubre de 2014

De amores imposibles

Me debato entre amarte para siempre, o no volver a soñarte nunca más. Tu escritor es débil, ya lo sabes.

En los últimos tiempos ya no disfrutabas con mis letras. Estabas tan habituada que los desayunos de café con versos se te hacían amargos. Pero tu escritor todavía te amaba, a pesar de todo. Hacerte el amor con palabras era maravilloso. La distancia es lo que tiene, que si tú no ardes en mí, y yo no ardo en ti, no somos nada.

Que fueras imposible era lo que más me gustaba. Si no, no me lo explico. ¿A qué escritor no le gusta un buen imposible?