Otra vez solo. Otra vez tú. Así está mejor. Así es como tiene que ser. Simplemente no naciste para compartir tu vida con otra persona. Eso es para otros, para los que saben amar. Tú solo sabes escribir.
Sabes que la soledad te viene bien. Ella te ha moldeado y te ha hecho escritor. Hoy eres quien eres gracias a la soledad.
En compañía se estaba bien. La querías. Sí, la amabas. Como diría Neruda: "Cómo no amar sus grandes ojos fijos."
Pero era todo demasiado irreal, ese no eras tú. Tú eres el de los poemas, ya sabes; el que le escribe a medianoche, el que no tiene más consuelo que su pluma. De todas formas ella no iba a ser feliz a tu lado. ¿Qué podías ofrecerle sino nostalgia? No te merecías irte todas las noches a la cama con una amazona.
Otras vez solo vuelves a ser tú. Vuelves a la normalidad, vuelves a ser el de antes, vuelves a ser el de siempre. Solos tú y tu soledad. Y ella volando sola lejos de ti, entre tinta y papel.
Mostrando entradas con la etiqueta nostalgia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta nostalgia. Mostrar todas las entradas
domingo, 12 de abril de 2015
domingo, 5 de abril de 2015
Tres atardeceres y ocho primaveras
Hoy mis manos están destrozadas. Eso
no pasaba cuando tu estabas. Entonces entrabas y yo te recibía con
un “buenos días, princesa”. Los días se nos escapaban entre un
temporal de besos y cosquillas indiscretas.
Pero ahora, amor, ahora mis manos están
destrozadas y tu calor se ha marchado poco a poco de la punta de mis
dedos. Qué cruel, qué extraño. Yo quiero ver si todavía te
brillan los ojos cuando sonríes, y si todavía ladeas la cabeza
cuando estás enamorada.
En estas letras nostálgicas que no
dicen nada, te mando tres atardeceres y ocho primaveras. Yo, mientras
tanto, esperaré a que los días se hagan más largos, y a que mis
manos se acostumbren a tu ausencia.
viernes, 20 de marzo de 2015
Nostalgia
Nostalgia del invierno,
nostalgia de ti.
Nostalgia de tu calor,
de tu corazón helado,
de tus "me quieres",
de tus "no valgo nada".
Carámbano de hielo,
despiadada mujer,
fría y malvada.
Siento nostalgia de ti,
de tus palabras de arpía,
de tus labios rojos,
de tu cuerpo cálido.
Nostalgia de invierno,
de frío, de viento,
del fuego de tu pecho,
de ti,
del edén de tu centro...
Suscribirse a:
Entradas
(
Atom
)