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lunes, 2 de noviembre de 2015

Calíope

Calíope,
qué bien me suenas.
Se escuchan
a las olas
y a la espuma
en esa piel tuya,
canta el mar,
cantan tus ojos;
sueño y cielo
se escapan
de esa boca.

Calíope
que tan bien
me suenas,
música de
campanillas dulces;
Calíope
de todo lo bueno,
qué bonita
te oyes hasta
callando
en tu
murmullo
de nubes.

viernes, 9 de octubre de 2015

Boquita de plata

Ya no está
la niña
de caramelo,
se ha ido
la sonrisa
de primavera,
el ángel
avellana.

Ya se fue
con sus ojitos
vivos,
se marchó con
su piel de canela,
se perdieron
sus pétalos amarillos.

Aquí ya sólo
queda pasto;
ni lluvia, ni mar,
ni luz, ni cielo;
sólo el mundo
extinguiéndose
y horas amargas,
sin la boquita
de plata,
sin la niña
de caramelo.

martes, 6 de octubre de 2015

Pétalo Amarillo

Pétalo Amarillo, anoche me acosté soñando que aparecías. Si supieses lo que me encanta tu piel, tu nariz, tu boca, tu carita... Me gustas más de lo que te he dicho. No puedes ni imaginar lo falso que he sido. Todo lo que te dije que te quería era muchísimo más. Mentí y miento siempre, Pétalo Amarillo, total y siempre mentiroso de mí. Yo que te quiero a mares, yo que te abrazo a ríos, yo que te colmo de falsedades, hoy me duermo soñando contigo. Falso como soy para no decirte que desespero y que te amo más de lo que abarcan mis brazos, que te sueño con fuerza, que te amor, que te cielo, que te tierra, que te viento, que te agua, que te fuego.

sábado, 22 de agosto de 2015

Risueña niña preciosa...

De canela, niña,
eres de canela,
eres estrella, niña,
eres estrella.

Como una muñequita
que mueve los ojos,
como una princesa
con su vestidito
turquesa.
Como caminas
y te mueves
con soltura,
así como tú eres
y tu sonrisa,
eres un monumento
a los angelitos
del cielo.

De canela, niña,
eres de canela.

Como el mar que
busca la orilla,
así como tu miras,
y esa consentida
naricilla tuya,
coqueta como tú
y tus labios
de purpurina,
como esos besos
de fresa
que te robaría
a racimos.

Yo me comería
toda tu piel,
risueña niña
preciosa
de estrellas
y de canela.

jueves, 16 de abril de 2015

Protocolo

Todos cenando. Comentando banalidades. Risas de cortesía para comentarios precocinados. Y yo pendiente de ti. Acariciándote con mi silencio. Observando el pliegue de tus labios al sonreír. Qué me importará a mí todo ese protocolo. Yo quiero que suene la música y sacarte a bailar. Quiero preguntarte tu nombre. Quiero dejar de mirarte y pasar a agasajarte como un idiota que sabe que ha encontrado a una chica demasiado buena para él. Qué me importará a mí todo este protocolo. En todo este mar de murmullos ininteligibles me quedo con tu cabellera oscura y con las cuatro miradas furtivas que nos hemos regalado.

Adiós

Bueno, era inevitable. Sabías que iba a pasar. Tarde o temprano ocurriría. Después de todo, quién eras tú. Tú eras triste y débil. Ella no se merecía alguien así. Ella se merecía a alguien que la sacase a bailar, que la llevase al mar por la noche, que pudiera mirarla a los ojos sin sentirse inferior. Ahora se ha ido. Ahora será feliz. Tú debes seguir tu camino. Era inevitable y lo estabas esperando. No puedes culparla, ¡cómo hacerlo! Después de todo, quien eras tú. Ella se merecía a alguien que fuese más que versos.

domingo, 29 de marzo de 2015

Tu mar de lunares

Si vas a matarme hazlo ya.

Lo último que quiero ver son tus labios rojos. Quiero sentir como esa cicuta de carne femenina se funde con los míos antes de perderte para siempre.

Quiero irme después de haber recorrido todos tus lunares. Quiero llevármelos en la retina y llevármelos en la boca. Entregarme a ti mientras me matas con tus manos mapeando mi cuerpo. Y yo a su ves el tuyo, intentando zafarme en vano de tus caricias.

Entonces tal vez yo contraataque. Tal vez me atreva a enfrentarme a tu forma de hacerme vivir. Necesito que en esta suerte de placentera agonía seas tú la que acabe conmigo. La que hagas que me vaya, ahogado en tu mar de lunares.

martes, 4 de noviembre de 2014

Tormentas y calmas.

Me gustan las páginas amarillas y tus ojos marrones; tu piel blanca, blanquísima, y tu pelo oscuro, oscuro. Sí, me gusta todo. Me gustas cuando estás callada y yo leo a tu lado, y tú sólo respiras, respiras y respiras. También cuando duermes y yo observo fascinado tu sueño; en silencio, siempre en silencio. Me gusta encontrar tu cuerpo entre un mar de sábanas. El deleite de mis dedos navegando sobre tu piel en calma. Y las tormentas... sí, las tormentas y las calmas.

martes, 14 de octubre de 2014

La vida es sencilla

La vida es sencilla. Yo pasaré a buscarte a eso de las diez de la mañana. Tú estarás esperándome en la puerta con emoción contenida, con tus brazos dispuestos a saltar a mi cuello nada más verme. Nos daremos un beso tímido pero caluroso y nos tomaremos de la mano y comenzaremos a caminar.

Llegaremos a la estación cerca de las diez y veinte, y esperaremos diez minutos más hasta que salga nuestro autobus. Pelearemos como siempre porque a mí me gusta sentarme delante del todo, y a ti en la última fila. Durante el trayecto, un torrencial de caricias caerán sobre tu cabeza apoyada en mi hombro, y mis manos de vez en cuando apartarán esos dos mechones caprichosos que de vez en cuando ocultan tu rostro.

Una vez en la costa seremos libres. Yaceremos juntos sobre la arena caliente mientras la brisa saluda nuestros cuerpos. En el agua nos dejaremos llevar como los niños que fuimos, como los niños que somos.

Hasta que caiga la tarde no nos acordaremos de que el mundo existe. Nos quedaremos en la orilla hasta el último momento, observando complacidos como la esfera naranja termina su descenso hasta acabar engullida por la inmensidad violácea en el horizonte.

Después, tomaremos el último autobus que salga del paraíso y volveremos a casa cansados, y llenos de salitre. Sí; amor, la vida es sencilla.